Receta: Cocodrilo de mazapán relleno de frutas



Cocodrilo de mazapán relleno de frutas 

Hoy vamos a preparar un cocodrilo de turrón relleno de frutas. Es un dulce navideño típico de confitería que puede hacer en casa cualquier aprendiz de cocina siguiendo la receta. A pesar de que hay varios pasos, éstos son muy sencillos. Además, no importa que las masas  nos queden desiguales. Podemos trabajar con ellas sin problemas. El sabor no se modifica. Cuando lo terminéis os sentiréis plenamente satisfechos y orgullosos de vuestro trabajo. Todos los errores o fallos se pueden corregir sobre la marcha. Al envolverlo en papel de celofán con algún lazo, quedará tan vistoso como el más vistoso de la mejor confitería.


La elaboración de turrones en casa no es barata. Por el contrario es costosa porque los ingredientes que se necesitan son caros y, por contraposición, en cualquier cadena comercial alimenticia existe una oferta muy amplia de variedades diferentes de turrones a precios económicos. Sin embargo, el sabor y la calidad no son comparables. Nuestros turrones sí salen más baratos que los elaborados artesanalmente en las confiterías. La forma de nuestro cocodrilo no será tan maravillosa como la de las confiterías pero su sabor y calidad superarán cualquier comparación.


Con la medida de estos ingredientes salen dos cocodrilos grandes, de 30 cm. aproximadamente. Podéis reducir las proporciones o hacer más cocodrilos de menor tamaño.

Ingredientes:

500 gramos de almendra molida sin tostar
200 gramos de almendra molida tostada
300 gramos de azúcar glas
5 yemas
3 claras
1 cucharada de miel
1 cucharada de anís o coñac
300 gramos de frutas confitadas o escarchadas
20 piñones
2 ojos no comestibles

(Nota: en la fabricación de turrones, las medidas de claras y de yemas no son exactas. La variación es considerable porque depende del tamaño del huevo, de la clase de las almendras o demás frutos secos y de su frescura. En  general utilizamos los huevos de tamaño L, es decir grandes. De todas formas, no pasa nada porque la pasta quede más húmeda o seca. Si está muy pringosa se añade más almendra y si está muy seca se añade más  huevo (yema o clara). Lo ideal es introducir el huevo poco a poco. Se puede utilizar anís o coñac, según se desee. Los piñones se pueden sustituir por almendras o peladillas. Los ojos por lágrimas de chocolate, conguitos, granos de café, etc. La lengua la podemos formar con un trozo de una fruta roja o alguna golosina).

Elaboración: 

En un cuenco grande y profundo se echa la almendra molida sin tostar, y el azúcar glas, reservando 2 cucharadas grandes. Se mezcla con una cuchara o espátula.

Dividimos esta mezcla en 2 partes. Pasamos la medida de 3 tazas de desayuno a otro cuenco.  Es decir tenemos dos cuencos con la mezcla de almendra y azúcar glas.



En el cuenco o fuente honda grande, donde echamos al principio toda la almendra y el azúcar, añadimos 3 claras de huevo sin batir. 



Revolvemos primero con la espátula o cuchara y luego metemos las manos dentro de la fuente para unir los ingredientes. Hacemos una bola y la dejamos en el cuenco.



En el otro cuenco añadimos las 3 yemas batidas ligeramente y, como en el anterior, primero mezclamos con la cuchara y luego lo hacemos con las manos.


Formamos una bola como la anterior y la dejamos también en el cuenco.




En otra fuente honda introducidos la almendra molida tostada, el anís, la miel y las dos cucharadas de  azúcar glas que  habíamos reservado. Le añadimos otras dos yemas batidas ligeramente. 



Y volvemos a mezclar primero con la cuchara  y luego con las manos hasta forma otra bola.



En un plato o en una tabla de cocina cortamos en trozos pequeños las frutas confitadas.



Ya tenemos preparados los ingredientes del cocodrilo. Solamente nos queda elaborarlo. Es muy sencillo y no os tenéis  que preocupar porque la masa se os pegue o porque no se extienda.

Ponemos papel de horno en la mesa o encimera donde estamos trabajando. Cogemos la bola de las claras, la primera que hemos hecho, y la extendemos sobre el papel con un rodillo de cocina o botella. Es probable que se pegue la masa. Hay dos soluciones, espolvorear de azúcar glas el rodillo o la botella o ayudarnos con las manos. La forma no importa, lo que importa es que sea más larga que ancha.



A continuación, cogemos la masa de las yemas, la segunda que hicimos, y la colocamos encima de la anterior. Para trabajar mejor, podéis dividir la bola en varias y distribuirla. Una vez que tenemos las dos masas estiradas (más o menos), hacemos lo mismo con la tercera bola. En este caso, es más fácil distribuirla con las manos y aplastarla con los puños.


 

Encima colocamos las frutas confitadas cortadas. Las aplastamos todo lo que podamos.


Ahora empezamos a enroscar por uno de los lados más largos. No os preocupéis si se rompe. Lo volvemos a unir con las manos y con agua. Para ello es bueno tener a mano una taza pequeña  con agua y mojar el dedo de vez en cuando para unir la masa.




Cuando ya está casi enrollada la masa, separamos 4 trocitos  de la masa de las claras (la primera) para hacer las patas del cocodrilo. Es el momento de empezar a darle forma de una ese grande  y utilizar la imaginación, rematando los extremos. Lo mejor de todo es que este rollo lo podemos rehacer tantas veces como necesitemos.



En el instante en que nos parezca que el turrón tiene forma, lo colocamos encima de la oblea. Si se nos abre en el traslado  no pasa nada porque volvemos a unirlo. Acabamos de darle los últimos retoques a nuestro animalito. La boca la podemos  dejar abierta o cerrado, según queramos.  Si la dejamos abierta, le ponemos unos piñones a modo de dientes. Hacemos las patas con los restos de masa. Adornamos la figura con un tenedor o una cuchara.



Lo barnizamos con la yema que nos ha sobrado y lo metemos en el horno. No es necesario que esté caliente. Lo ponemos a 200 grados y esperamos hasta que se dore. Depende mucho de unos hornos a otros pero,  normalmente, tardará de 10 a 15 minutos. Hay que tener mucho cuidado de que no se queme.



Lo sacamos del horno y, cuando empieza a enfriar, le ponemos los ojos y la boca.






Hay que dejarlo reposar 24 horas antes de envolverlo con papel de celofán.

(Nota: Lo ideal es ir recogiendo y fregando los utensilios que vamos utilizando para tener la cocina despejada en el mismo momento es que metamos el cocodrilo en el horno. La almendra es pegajosa. Por eso hay que procurar que no se caiga al suelo).

Triunfareis con este dulce que, a pesar de parecer complicado, es sencillo. De todas formas, si no sale muy perfecto el cocodrilo la primera vez, no os importe porque el sabor es sencillamente exquisito. Será todo un acontecimiento hacer el primer corte para comerlo.

Podemos denominarlo  Pastel supremo navideño de turrón en figura de cocodrilo y relleno de mazapán y frutas. 






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