Paseando por el mundo: El Nordiska Museet

El Nordiska Museet
En
1873 el folklorista sueco Artur Hazelius (1833/1901) fundó el Nordiska Museet (Nordic
Museum
o Museo Nórdico), en la isla de Djurgârden o isla de los Museos, en Estocolmo. Este mismo
erudito fundaría años más tarde, en 1891, muy cerca el famoso Skansen o
Museo al Aire Libre. Ambos museos eran parte del mismo proyecto. Por ese motivo, hasta 1963 los
dos Museos funcionaron como uno solo. En la actualidad, los objetos expuestos
en el Skansen siguen perteneciendo al Museo Nórdico.


El
objetivo de su creador era recoger y custodiar las diferentes culturas de los Países Escandinavos.
Sin embargo, tuvo que renunciar a este fin tan ambicioso y limitarse a la historia y cultura sueca. Por ese
motivo, el Museo nos ofrece las formas de vida y las representaciones culturales de los distintos estamentos sociales suecos, a través de su día a día, centrándose en la artesanía, el hábitat, las tradiciones,
la comida, la infancia, el vestido, y las artes.


El
Nordiska es el mayor museo de la historia cultural sueca. Es un lugar donde
se custodian todo tipo de objetos y costumbres tradiciones, materiales e inmateriales. A lo largo de sus salas podemos contemplar innumerables y variados objetos, como instrumentos musicales, partituras, canciones, trajes,
arte tradicional, muebles, hogares, fotografía, juguetes, etc. Asimismo hay
 una completa e interesante exposición permanente de los Sami, el
único pueblo indígena de Suecia.


Este
museo, al centrarse en las personas que vivieron y viven, trabajaron o trabajan
en el país sueco, le obliga a custodiar cualquier objeto, por pequeño,
cotidiano, popular, feo, o vulgar que parezca. Así, nos encontramos desde un
llavero de recuerdo, al ataúd mortuorio de un campesino.


El
Museo está ubicado en un imponente edificio, muy cercano al fascinante Museo Vasa, al que En zapatillas o en zapatos le dedicamos una entrada el martes 22 de agosto de 2017. Fue construido bajo la inspiración del renacimiento
danés por el arquitecto Isak Gustaf Clason, e  inaugurado en 1907.


Nada
más atravesar la puerta principal, el visitante se encuentra en un enorme
recibidor, de 126 metros de largo y 24 metros de altura, y con una inmensa estatua
de madera de roble del rey Gustavo I de Suecia (1523/1560), diseñada por el
prestigioso escultor Carl Millers. Esta escultura impacta, asombra y obliga al visitante a contemplarla desde distintos ángulos y alturas. Este vestíbulo funciona a modo de punto central en la
visita a este asombroso museo.


Aparte
de las numerosas exposiciones fijas e itinerantes, el Museo cuenta con
restaurante, tienda, en la que se puede adquirir artesanía nórdica, un gran espacio
polivalente dedicado a los niños, biblioteca, archivo y un apartamento sueco, a
tamaño real, de los años cuarenta.


Sin
duda alguna, el Nordiska Museet resulta enriquecedor, interesante e impactante. 



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