Bartolillas
Bartolillas
Asturias es, entre otras cosas, una de las reinas de la repostería. No hay pueblo que no tenga su pastelería o panadería donde se venden auténticas delicias autóctonas. Y es que, por pequeña que sea la aldea, tiene su propia tradición de dulces caseros, que han pasado, y siguen pasando, de generación en generación.
Asturiana como soy, no puedo escapar del embrujo de los dulces. Y, por eso, a pesar de no endulzar jamás ninguna infusión, ni gustarme lo demasiado dulce, me encantan las tartas, los pasteles y todo lo que tenga que ver con el mundo de la repostería. Siempre presumo de ser antes repostera que cocinera.
Afortunadamente, mi familia es tan golosa como yo; así que cualquier dulce que preparo se agota rápidamente, entre grandes muestras de satisfacción.
En zapatillas o en zapatos traemos hoy unos pasteles increíblemente ricos. El hojaldre y la almendra son los ingredientes básicos de muchos dulces elaborados en la Cuenca Minera. Soy natural de Mieres, una de las villas de la Cuenca y, aunque llevo muchísimos años viviendo lejos de allí, mi patria chica sigue presente en mi corazón.
Las bartolillas, denominación familiar, son muy parecidas a los bartolos de la Cuenca, pero con la fórmula y la forma ligeramente modificadas. Estoy segura de que, una vez que las probéis, serán vuestros pasteles favoritos.
Y, como siempre, la receta es muy sencilla. La única dificultad estriba en que las bartolillas requieren moldes para darles forma.
Ingredientes: (Salen 12 bartolillas)
1 lámina de hojaldre fresco
250 gramos de almendra molida sin tostar
250 gramos de azúcar blanco
3 yemas
4 cucharas de agua
3 cucharas de coñac
1 cuchara de mantequilla
Zumo de 1/2 limón
1 taza de café de azúcar
1/2 taza de café de agua
(Nota: Es preferible que el hojaldre sea de mantequilla. Conviene elegir huevos grandes).
Elaboración:
En un cazo echamos los 250 gramos de azúcar y las 4 cucharas de agua.
Ponemos el cazo en el fuego hasta que el almíbar cristalice.
Pasamos el almíbar a una fuente. Añadimos las yemas, la almendra y el coñac. Mezclamos.
Revolvemos hasta forma una bola.
Calentamos la mantequilla hasta dejarla en pomada.
Con la ayuda de un pincel, pintamos los moldes con la mantequilla.
Forramos los moldes con hojaldre, cortando el sobrante. Colocamos los moldes en la bandeja del horno.
Rellenamos los moldes con la masa de almendra. Sobre ésta ponemos un trozo del hojaldre que hemos retirado de los moldes.
Introducimos la bandeja con las bartolillas en el horno, precalentado a 180 grados, con calor por arriba y por abajo, en un nivel inferior al medio. Dejamos hornear las bartolillas hasta que se doren; aproximadamente, 15 minutos.
En un cazo ponemos la taza de café de azúcar, 1/2 taza de agua y el zumo de limón.
Acercamos el cazo al fuego y lo dejamos hervir 2 minutos. Retiramos y reservamos.
Sacamos las bartolillas del horno. Las dejamos enfriar 10 minutos sobre papel de horno.
Delmoldamos las bartolillas y las pintamos con el almíbar reservado. Dejamos que se sequen.
Pasamos las bartolillas a un plato o portatartas y las servimos.
(Nota: El tiempo de horno es aproximado. Hay que procurar que no estén demasiado tiempo en el horno con el fin de que no se sequen. Para forrar con facilidad los moldes con el hojaldre, es mejor que éste esté recién sacado de la nevera. Cuanto más frío, más fácil es manipularlo. Estos pasteles se conservan perfectamente varios días).
Nuestras Bartolillas caseras son lo mejor de lo mejor.
Comentarios
Publicar un comentario