Receta: Cocodrilo de turrón de rajalmendra
Justamente hace un año, el 21 de diciembre de 2016, publicamos En zapatillas o en zapatos la entrada del Cocodrilo de mazapán relleno de frutas. Hoy vamos a preparar un cocodrilo de turrón de rajalmendra, es decir con chocolate y cubierto con almendras que está riquísimo y tiene una presentación tan imponente como el que ya conocéis.
Los cocodrilos, serpientes o cómo se denominen en los distintos lugares, son dulces navideños típicos de confitería, pero que se pueden elaborar en la cocina de cualquier casa por un aprendiz de cocinero, sin grandes problemas. A pesar de que debemos seguir varios pasos, éstos son muy sencillos. Además, no importa que las masas nos queden desiguales porque el sabor no se
modifica. Todos los errores o fallos se pueden corregir sobre la
marcha. Al envolverlos en papel de celofán con algún lazo, quedarán tan vistosos como los más vistosos de la mejor confitería.
El aspecto final de
nuestro cocodrilo no resultara tan maravilloso como los de las confiterías pero su
sabor y su calidad superarán cualquier comparación.
Con las medidas de estos ingredientes salen dos cocodrilos
grandes, de 30 cm. aproximadamente. Podéis reducir las proporciones o hacer más
cocodrilos de menor tamaño.
Ingredientes:
600 gramos de almendra molida sin tostar
600 gramos de azúcar glas
4 huevos L (grandes)
1/2 tableta de chocolate negro o de fundir
50 gramos de almendra laminada sin tostar
Piñones
Golosina roja
2 ojos no comestibles
Obleas
Almíbar
1 yema para barnizar (opcional en el caso de apoyar las láminas de almendra sin pincharlas)
(Nota: En la fabricación de turrones, las medidas de claras y de yemas no
son exactas. La variación es considerable porque depende del tamaño del huevo,
de la clase de las almendras o demás frutos secos, y de su frescura. En
general, utilizamos los huevos de tamaño L, es decir grandes. De todas formas,
no pasa nada porque la pasta quede más húmeda o seca. Si está muy pringosa, se
añade más almendra y, si está muy seca, se añade más huevo (yema o clara).
Lo ideal es introducir el huevo poco a poco. Los piñones se pueden sustituir por almendras o peladillas. Los
ojos por lágrimas de chocolate, conguitos, granos de café, etc. La lengua la podemos
formar con un trozo de una fruta roja o alguna otra golosina).
Elaboración:
En un cuenco grande y profundo se echa la almendra molida, y el
azúcar. Se mezcla con una cuchara o
espátula.
Dividimos esta mezcla en 3 partes, más o menos iguales. Pasamos, por lo tanto, un tercio a un segundo cuenco y el otro tercio a un tercer cuenco. En dos de los cuencos añadimos 1 clara y media. En el cuenco restante, 4 yemas.
En uno de los cuencos que tienen clara, añadimos el chocolate derretido.
Revolvemos primero con la espátula o cuchara los ingredientes de cada cuenco, y luego metemos las manos
dentro de cada cuenco para unir los ingredientes. Hacemos una bola con los ingredientes de cada cuenco.
Ya tenemos preparados los ingredientes del cocodrilo de rajalmendra. Solamente nos queda elaborarlo. Es muy sencillo y no os tenéis que preocupar porque la masa se os pegue o porque no se extienda.
Ponemos papel de horno en la mesa o encimera donde estamos trabajando.
Cogemos la bola de las claras sin chocolate y la extendemos
sobre el papel, con un rodillo de cocina o una botella. Es probable que se pegue la
masa. Hay dos soluciones, espolvorear de azúcar glas el rodillo o la botella, o
ayudarnos con las manos. La forma no importa, lo que importa es que sea más
larga que ancha.
A continuación, cogemos la masa de las yemas y la
colocamos encima de la anterior. Para trabajar mejor, podéis dividir la bola en
varias y distribuirla. Una vez que tenemos las dos masas estiradas (más o
menos), hacemos lo mismo con la tercera bola, la que tiene chocolate. En este caso, es más fácil
distribuirla con las manos y aplastarla con los puños.
Ahora empezamos a enroscar por uno de los lados más largos. No os
preocupéis si se rompe. Lo volvemos a unir con las manos y con agua. Para ello
es bueno tener a mano una taza pequeña con agua y mojar el dedo de vez en
cuando para unir la masa.
Cuando ya está casi enrollada la masa, separamos 4 trocitos de la
masa de las claras (la primera) para hacer las patas del cocodrilo. Es el
momento de empezar a darle forma de una ese grande y utilizar la
imaginación, rematando los extremos. Lo mejor de todo es que este rollo lo
podemos rehacer tantas veces como necesitemos.
En el instante en que nos parezca que el turrón tiene forma de cocodrilo, lo colocamos
encima de la oblea. Si se nos abre en el traslado, no pasa nada porque
volvemos a unirlo. Acabamos de darle los últimos retoques a nuestro cocodrilo. La
boca la podemos dejar abierta o cerrado, según queramos. Si la
dejamos abierta, le ponemos unos piñones a modo de dientes. Hacemos las patas
con los restos de masa.
Pinchamos las láminas de almendra en el cocodrilo, dejando la zona de la cabeza sin ellas. Una variante consiste en poner las láminas de almendra apoyadas en el cocodrilo sin pincharlas, a modo de escamas. En ese caso, hay que barnizar con yema de huevo el cocodrilo.
Pinchamos las láminas de almendra en el cocodrilo, dejando la zona de la cabeza sin ellas. Una variante consiste en poner las láminas de almendra apoyadas en el cocodrilo sin pincharlas, a modo de escamas. En ese caso, hay que barnizar con yema de huevo el cocodrilo.
Metemos el turrón en el horno. No
es necesario que esté caliente. Lo ponemos a 200 grados y esperamos hasta que
se dore. Depende mucho de unos hornos a otros pero, normalmente, tardará
de 10 a 15 minutos. Hay que tener mucho cuidado de que no se queme.
Lo sacamos del horno y, cuando empieza a enfriar, le ponemos los ojos y la
boca.
Bañamos el cocodrilo con un almíbar suave, preparado con 6 cucharas de agua por 3 de azúcar.
(Nota: Lo ideal es ir recogiendo y fregando los utensilios que vamos
utilizando para tener la cocina despejada en el mismo momento es que metamos el
cocodrilo en el horno. La almendra es pegajosa. Por eso hay que procurar que no
se caiga al suelo).
Triunfareis con este turrón que, a pesar de parecer complicado, es sencillo.
De todas formas, si no sale muy perfecto el cocodrilo la primera vez, no os
importe porque el sabor es sencillamente exquisito. Será todo un acontecimiento
hacer el primer corte para comerlo.
Podemos denominarlo Cocodrilo de mazapán elaborado con turrón de rajalmendra.
















