Libros y lecturas: Platos típicos de Asturias

Platos típicos de Asturias

La mierense María Luisa García Sánchez (1919) es toda una institución en el Principado. Es la cocinera asturiana por antonomasia. Autora de varios libros de cocina, lleva vendidos más de medio millón de ejemplares y sacadas al mercado más de treinta ediciones. Durante su larga vida laboral dedicada por entero al arte culinario, ha sabido compaginar su labor de cocinera con la de docente, a través de cursos y cursillos que le han llevado a lugares tan distantes como España, Bélgica, Argentina, Suiza, o Alemania, por poner algunos ejemplos.


En pocas casas de la región falta su famosa manual El Arte de cocinar (1970), dividido en dos volúmenes. Aun hoy, como ocurre desde los lejanos años setenta del siglo pasado, cuando el hijo o la hija se independizan, es habitual que lo hagan acompañados de un ejemplar de su obra, ya que es considerada como la herramienta imprescindible para poder salir adelante.



Sin embargo, En zapatillas o en zapatos vamos a centrarnos en otro de sus libros, tan interesante como su gran obra, pero bastante menos voluminoso  y más especializado. Nos referimos a Platos típicos de Asturias (1971).



Este título, como todos los de la autora, a la que tuve la inmensa fortuna de conocer en persona, vive en mi cocina, entre las cazuelas, los cubiertos y la vajilla. No es un objeto de adorno; es un útil de trabajo imprescindible, al que necesito acudir con asiduidad.


Todas las recetas que aparecen en sus ciento sesenta y dos páginas son sabrosas y están explicadas con sencillez y claridad. Además, no requieren ni ingredientes exóticos o refinados, ni recomendaciones o técnicas complicadas. Es un libro de cocina tradicional, donde los guisos tienen un papel destacado. Son las recetas de siempre que cualquier cocinero puede adaptar a sus necesidades y a los nuevos tiempos, sin perderse la esencia del plato.


María Luisa no necesita de complicados ni de exactos datos numéricos para indicarnos las cantidades de los ingredientes. Le bastan términos tan genéricos como un poco, un chorro, una pizca, o lo que necesite. Son medidas que evolucionan según se va adquiriendo práctica en los fogones


Sin duda alguna, este libro es una auténtica joya porque es capaz de trasmitirnos los aromas y los olores que emanan de cada receta.

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