Paseando por el mundo: El Feskekôrka de Gotemburgo

El Feskekôrka de Gotemburgo

En la entrada del día 9 de agosto de 2017, titulada El Saluhallen de Gotemburgo, hablamos del increíble orden y de la asombrosa higiene, casi hospitalaria, de los mercados suecos. Hoy En zapatillas o en zapatos vamos a visitar otro centro alimenticio emblemático de esta bonita, apacible y marinera ciudad.



El Feskekôrka, o Iglesia del mar en sueco, es un mercado cubierto con tejado a dos aguas y con grandes ventanales en forma de arco, que le dan el aspecto de una capilla; de ahí su nombre. El interior tiene la apariencia de una vivienda costera, gracias a la madera pintada de blanco. Se inauguró en el año 1874 y, desde entonces, es uno de los puntos de referencia de la ciudad y un destino obligado para todo el que llega a Gotemburgo.



El edificio se alza, al lado del mar, en la desembocadura del Canal del Rosenlund. El mercado lo diseñó el arquitecto Victor von Gegorfelt, inspirándose en las iglesias noruegas. Eligió una estructura similar a la de un gran salón sin pilares, para permitir las subastas públicas de pescado. El Feskekôrka se levantó con la finalidad de acoger, durante los meses fríos de invierno, a los vendedores de pescado y de marisco, que hasta entonces vendían sus productos al aire libre.



El establecimiento, que sobresale tanto por el continente como por el contenido, alberga un mercado de pescado y de marisco, tanto crudo como cocido, y varios puntos de venta de productos gastronómicos típicos del país, cuya materia prima es, en la mayoría de los casos, el pescado o el marisco.



El famoso restaurante Gabriel se encuentra en la planta superior, en uno de los extremos de la lonja de pescado. Ofrece solamente productos de mar recogidos en el Archipiélago de Gotemburgo y cercanías. Por ese motivo, en su carta no aparecen los postres. Es un lugar conocido y apreciado por los locales y por los turistas que buscan experiencias gastronómicas de calidad en Suecia.



El mercado, a pesar de ser pequeño, ofrece al visitante una amplia nómina de mariscos y de pescados, así como de platos y productos tradicionales de gran calidad. Se pueden comprar y comer en las mesas que hay dentro del establecimiento o en las del exterior, si se tiene la enorme suerte de disfrutar de un día soleado, o llevarlo a casa.



Ante nuestros asombrados ojos se nos ofrecen los productos elegantemente presentados, carenciendo el lugar del olor propio de los sitios donde se vende pescado. Podemos adquirir arenques, caballas, camarones, langostas, perlas de cebolla, pingüinos, elaborados con berenjenas, cóctel de marisco, ostras, nuggets de pescado, salmón ahumado o fresco, etc. También podemos comprar sabrosas ensaladas, cremas o pastas elaboradas con algún producto de mar.



La Iglesia del mar cierra los domingos, los lunes y los sábados por la tarde. Por las noches permanece cerrada pero el edificio se ilumina, mostrando todo su encanto.



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