Aficiones y pasatiempos: Clarita

Clarita

Desde
niña, debido a mi enorme imaginación, he otorgado cualidades vitales a determinados
objetos que representan muñecos o animales por el simple hecho de apreciarlos. Eso
es lo que me ocurre con la Oca, a la que le hemos dedicado En zapatillas o en
zapatos
la entrada Una oca de ensueño, del lunes 5 de junio de 2017.


Tan
apreciada como este ánade es mi querida Clara o Clarita, nombre con el que familiarmente la llamamos. Igual que su
compañera la oca, está fabricada con papel mache y cola, y salió de las manos de mi hermana. En este
caso, su creadora no quedó nada satisfecha con la obra, porque la consideró
tosca, deforme y de proporciones poco afortunadas.

Por
ese motivo, estaba dispuesta a deshacerla y crear otra nueva. Una artista como
ella no se conforma con lo mediocre, necesita que sea lo mejor. Ante mi
insistencia, cedió y me la regaló, con el regocijo y gratitud de mis hijas y mío.

Clarita
es una osa fuerte, cargada de hombros y de mirada penetrante, creada para ser
contemplada desde cualquier perspectiva o ángulo. Frontalmente ofrece una
apariencia más ligera y grácil que si se la observa de espalda o lateralmente.


Existe
una pequeña dicotomía entre la parte delantera, ligeramente más sutil y delicada,  y la dorsal, más fornida y robusta. Justamente, esa diferencia que disgustaba a
mi hermana, la singulariza y la humaniza. Es, ciertamente, una osa despreocupada
por su volumen, que sabe sacar el mejor partido a su aspecto.


Se
nos presenta elegante y coqueta con su lazo en la cabeza, su vestido de cintura baja, con canesú y volantes, sus calcetines a juego y sus cuidados zapatos. Ese contraste entre la robustez de su cuerpo y la
delicadeza del ropaje me encanta y me fascina. Me recuerda a tantas mujeres que son capaces
de sentirse seguras y felices dentro de sus cuerpos, sin preocuparse de los patrones
estándares que los modistos y tiendas de modas crean para tortura de muchas féminas. 

Clarita, dignamente sentada al pie del sofá rojo, es la compañera perfecta que acompaña pero no molesta. Lleva con nosotros cuatro años y esperamos seguir compartiendo con ella otros
muchos más. Tratamos a nuestra osita con tanta veneración, que Moka, la caniche
más simpática del mundo, le tiene tal respeto que la rodea siempre para evitar rozarla.

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