Paseando por el mundo: Mercado Central de Riga (I)

Mercado Central de Riga (I)

En zapatillas o en zapatos nos encantan los mercados porque entendemos que son los grandes escaparates de un pueblo o de una ciudad, y los mejores escenarios para conocer a sus gentes. Por ese motivo, una de nuestras primeras visitas obligadas al llegar a un lugar es visitar el mercado, para descubrir el ambiente y la sociedad del lugar.


En Riga, la capital de la República Báltica de Letonia, se encuentra uno de los mercados más grandes del mundo. Este espacio comercial se empezó a planear y levantar en 1922 y se inauguró el día 2 de noviembre de 1930. En ese momento se consideró un modelo de modernidad. El mercado y la Ciudad Vieja fueron declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en el año 1998.


Esta gigantesca instalación tiene una superficie de setenta y dos mil trescientos metros cuadrados y cuenta con tres mil puestos, repartidos entre cinco pabellones. Cada uno de ellos está dedicado a una especialidad: carne, pescado, fruta, verdura y productos lácteos. Además, hay varios edificios y almacenes de ladrillos rojos construidos en 1886, que aún se mantienen en pleno uso. En las zonas adyacentes a estos pabellones existen multitud de pequeños puestos de venta.


Estos cinco pabellones son, en realidad, hangares para Zepelín, que fueron utilizados en la Primera Guerra Mundial por las fuerzas aéreas alemanas. Actualmente, en el mundo únicamente quedan otros cuatro hangares de este tipo. Los de Riga se han decorado al gusto neoclásico y art déco. No hay que olvidar que esta ciudad es la capital de este último estilo. Véase la entrada La Riga Modernista, del miércoles 4 de julio de 2018.


Este Mercado Central o Rigas Centraltirgus está situado junto al casco viejo, a orillas del río Daugava, que recorre la ciudad, y muy cerca de las estaciones de ferrocarril y de autobuses. Esta perfecta ubicación lo convierte en una parada obligada. Abierto todos los días de la semana, es visitado diariamente, según los datos oficiales, por más de ochenta mil personas, entre locales y turistas.


En este gran comercio se puede encontrar cualquier tipo de productos que imaginemos. Como ejemplo, decir que se vende frutas, verduras, flores, herramientas, ropas o coches. Incluso, hay espacio suficiente para varios hoteles y restaurantes.


Su visita es un recorrido por la historia, por la arquitectura, por la antropología y por la gastronomía del lugar. Ante nuestros ojos se levanta una explosión de colores, de sonidos, de aromas y de sabores que no dejan de sorprendernos y atraparnos.


Os invitamos a disfrutad con nosotros de toda la plasticidad de este peculiar y único Mercado Central.

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