Paseando por el mundo: Ribadesella
Ribadesella
En el siglo XIII, Alfonso X el Sabio fundó la villa marinera de Ribadesella, situada en el concejo del mismo nombre de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias, a orillas del vigoroso y bravo Mar Cantábrico.
Actualmente, esta pequeña urbe de cerca de seis mil habitantes, que se multiplican por cinco en el verano, es conocida por acoger uno de los eventos deportivos más famosos del verano. Nos estamos refiriendo al ya tradicional Descenso del Sella. Esta prueba, que parte de la localidad de Arriondas y termina en el puente sobre el río, se celebra el primer sábado de agosto y está declarada de Interés Turístico Internacional, debido a que atrae a miles de visitantes que desean participar en el ambiente festivo, que se genera alrededor de la competición deportiva.
El casco antiguo, situado en la zona este del puente, que divide en dos la ciudad y condiciona su estructura urbana, está declarado Bien de Interés Cultural. La villa mantiene parte del trazado medieval, que convive con una interesante arquitectura modernista.
Sobresalen la Capilla gótica de Santa Ana, del siglo XV; la Ermita de Nuestra Señora de la Guía, renacentista del siglo XVI; las iglesias de origen románico de San Esteban de Leces y de Santa María de Junco; así como el Ayuntamiento, mezcla de los estilos renacentista y plateresco; además de numerosas casonas solariegas de los siglos XVII y XVIII. Tampoco nos podemos olvidar de la Casa de la familia Ardines con su imponente blasón, o la Iglesia parroquial de Santa María Magdalena.
En la zona oeste del puente está la ciudad nueva, donde se encuentra la playa de Santa Marina con su bello paseo marítimo y un conjunto de chalets muy interesantes, de estilos arquitectónicos diferentes, entre los que destacan los modernistas e indianos, tales como Villa Rosario o el Chalet de Llano.
En esta misma área se encuentra la Cueva Prehistórica de Tito Bustillo, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, por la importancia de sus manifestaciones del arte rupestre, pinturas y grabados.
Caminar por el Paseo de la Grúa, con los murales de Antonio Mingote y los dibujos de personajes mitológicos de la cultura asturiana, es un placer. Subiendo las escaleras, que hay al final del recorrido, accedemos a la Ermita de la Guía, donde un mirador nos permite contemplar una vista impresionante de Ribadesella.
En zapatillas o en zapatos no nos podemos ir de esta bella y acogedora villa sin antes visitar la Bombonería de La Veguina, abierta desde 1937 y famosa por los bombones y las asombrosas figuras de chocolate, tales como bolsos, muñecos, cajas, zapatos, teléfonos, balones, chupetes, etc.
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