Sesión de cine: C'est la vie!
C’est la vie!
Tengo que empezar confesando que soy una entusiasta del cine francés. Me gustan todos sus matices, pero me quedo con su humor ácido y crítico. Creo que el cine galo sabe como ninguno otro conjugar la crítica con la elegancia y la diversión.
No hay ninguna idea, ni obsesión, ni situación, ni suceso considerados tabúes para el cine de nuestros vecinos. Son capaces de presentar con habilidad, sin complejos y sin miedos, los temas más escabrosos delante de una pantalla gigante. De la misma forma que son capaces de retratar con la fotografía, sin necesidad de hablar, los momentos más personales de los protagonistas.
Admiro y me encantan esas películas intimistas, en las que parece que no pasa nada en su largo metraje, pero, que en realidad, retratan la vida misma. Un director francés puede conseguir que la acción de beber un sorbo de café o tomar una pasta dure cinco minutos reales de película. Esta capacidad del cine francés que pone nerviosos y molesta a muchos espectadores, a mí me encanta.
Por todos estos motivos, En zapatillas o en zapatos presentamos C’est la vie! (2017), una película que resume a la perfección todo lo dicho. En un ambiente festivo, y decadente a la vez, el film se permite ofrecernos una crítica despiadada, exagerada, alegre, esperanzadora y tierna de la sociedad francesa.
Olivier Nakache y Eric Toledano, los creadores de la célebre y aclamada película Intocable (2011), nos presentan en esta ocasión a Max (Jean-Pierre Bacri), propietario y jefe de una empresa de catering, que lleva organizando, desde hace más de treinta años, grandes eventos. En esta ocasión, debe preparar el enlace de Pierre y de Helena en un imponente castillo, situado en las afueras de París. La película es completamente coral, en la que los numerosos actores cumplen dignamente con su papel.
Seguimos como espectadores, casi en tiempo real, todos los preparativos de la boda. Y los vemos desde diferentes ángulos, ya que lo hacemos a través de los ojos de todos los participantes. De esta forma, la vida laboral, la pública y la personal de los protagonistas interfieren en la preparación del enlace. La diferencia entre el éxito y el fracaso de la celebración es muy débil. Cualquier detalle puede ocasionar un gran desastre.
Gracias al gran elenco de personajes, tópicos y típicos representantes de los distintos estamentos sociales, descubrimos la actual y heterogénea sociedad francesa, llena de altibajos y de contrastes.
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