Sesión de cine: C'est la vie!
C'est la vie! Tengo que empezar confesando que soy una entusiasta del cine francés. Me gustan todos sus matices, pero me quedo con su humor ácido y crítico. Creo que el cine galo sabe como ninguno otro conjugar la crítica con la elegancia y la diversión. No hay ninguna idea, ni obsesión, ni situación, ni suceso considerados tabúes para el cine de nuestros vecinos. Son capaces de presentar con habilidad, sin complejos y sin miedos, los temas más escabrosos delante de una pantalla gigante. De la misma forma que son capaces de retratar con la fotografía, sin necesidad de hablar, los momentos más personales de los protagonistas. Admiro y me encantan esas películas intimistas, en las que parece que no pasa nada en su largo metraje, pero, que en realidad, retratan la vida misma. Un director francés puede conseguir que la acción de beber un sorbo de café o tomar una pasta dure cinco minutos reales de película. Esta capacidad del cine francés que pone nerviosos ...