Paseando por el mundo: Mataleñas (Santander)

Mataleñas (Santander)

Poseo el enorme privilegio de vivir en Santander, próxima a uno de los enclaves más hermosos y espectaculares que conozco. En la zona norte de la ciudad, en el barrio de Cueto, alejado del bullicio urbano, se encuentra Mataleñas. Esta denominación engloba el Parque, la Senda peatonal, la Playa de los Molinucos, el Campo de Golf, Cabo Menor, la Playa de Mataleñas, Forestal Park, el Faro y Cabo Mayor.


Parajes todos de innigualable belleza, donde el mar bravo del Cantábrico se funde con el cielo, con los escarpados acantilados y con la frondosa naturaleza que pinta de verde el paisaje. En este entrar y salir de la tierra en la mar, la visión que nos presenta dicho emplazamiento es tan maravillosa e insuperable, que parece una foto de postal o de cuento.



La zona es frecuentada, sobre todo, por los vecinos del barrio que salen a caminar o a pasear a sus mascotas, por familias con niños, por turistas y por los amantes del golf. Es un lugar tranquilo, cómodo y extenso, donde se puede disfrutar del salvaje paisaje en silencio y en plena libertad.


El Parque, hasta que se abrió al público en el año 1983, pertenecía a una familia. En la actualidad cuenta con espacios para jugar los niños, correr los perros, y comer al aire libre. Lo rodea, en la parte más próxima al mar, la Playa de los Molinucos y la maravillosa Senda peatonal, y, en la parte opuesta, la avenida del Faro que acaba en Cabo Mayor. En la zona superior, limita con el campo de golf.



La Playa de Mataleñas, situada entre los dos cabos, es una pequeña cala de ciento veinticinco metros de longitud por cuarenta de ancho en la zona media, de oleaje moderado y protegida del viento del oeste (conocido por el gallego). Para acceder a su arena fina, blanca y limpia y a sus aguas transparentes y cristalinas, es necesario bajar, y lo que es peor, subir más tarde ciento cincuenta y seis escalones. Este lugar es una auténtica joya, escondida del turismo masificado.


Sobre Cabo Menor se construyeron, en el siglo XVIII, unas baterías de costa. Es decir, complejos militares de artillería pesada, levantados para defender la ciudad, y cuyos restos aún hoy se aprecian. Forestal Park es una zona deportiva enclavada en un pinar, que cuenta con abundantes instalaciones para practicar deportes y juegos al aire libre. Lugar, por tanto, ideal para los entusiastas de las actividades físicas y para las familias con niños.


El Faro, de más de treinta metros de altura, situado estratégicamente en el lugar donde se inicia la Bahía de Santander y acaba la Costa Quebrada, es el más importante de Cantabria. Se construyó en el año 1839, en el mismo lugar donde, desde siglos atrás, se hacían señales a los barcos con banderas por el día y con fogatas por la noche. En la actualidad, el faro cobija un centro de arte, que tiene al mundo del faro como icono y protagonista.


Detrás del faro, se divisa Cabo Mayor. En este impresionante lugar hay un monumento a los Caídos en la Guerra Civil y un mirador. Por unas escaleras se puede llegar hasta el cabo. El acceso al Faro y a Cabo Mayor se hace por una preciosa y coqueta carretera, bordeada de majestuosos árboles, que se cierra al anochecer.


Hoy he querido mostraros En zapatillas o en zapatos este rincón del paraíso, que, afortunadamente, puedo disfrutar todos los días del año. 

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