Paseando por el mundo: El poder de la naturaleza
En zapatillas o en zapatos no nos hemos podido resistir a mostraros unas preciosas fotografías de un mar Cantábrico embravecido en las Playas del Sardinero, en una mañana de febrero con viento del sur. El espectáculo que la Naturaleza nos ofrecía era tan grande y hermoso que las palabras estaban de más. El cielo cubierto, el aire cálido, las olas de espuma blanca, la temperatura alta y la luz tenue nos ofrecían un escenario tan bello como extraño. Llevábamos días con grandes mareas y fuertes vientos que lograron desnudar de arena las playas. Por ese motivo, las duchas, las escaleras y muchos de los soportes de los juegos infantiles han quedado al descubierto. La luz jugaba con nosotros. Tan pronto la sombra nos envolvía como la claridad asomaba entre las compactas nubes. Los entusiastas surfistas, los valientes bañistas, los asombrados paseantes y las alegres mascotas disfrutamos asombrados y emocionados de la fuerza y la belleza de la Naturaleza.