Jardinería: Un paisaje de cuento
Un paisaje de cuento
Es bien conocido que el clima del Norte de España es húmedo y lluvioso. En estas latitudes, la lluvia puede hacer acto de presencia en cualquiera de los doces meses del año. Sin embargo, lo que no es tan normal es que el frío, la lluvia, la nieve, el granizo y el viento se alíen y campen, libremente y sin control, en estaciones meteorológicas distintas. Esta alternancia de fenómenos atmosféricos sigue estando vigente esta primavera, ya bastante adelantada cronológicamente.
Las consecuencias de estos pertinaces fenómenos son variadas y de signos contrarios. Después de varios años de menos lluvias, la abundancia de las mismas ha servido para llenar los embalses que empezaban a preocupar por su bajo nivel, y ha inyectado savia nueva a los pequeños arroyos y riachuelos.
Por el contrario, el fuerte viento y las abundantes heladas han destrozado o mutilado muchos árboles, tanto recios y veteranos como frágiles y jóvenes. La peor parte se la ha llevado la temprana floración de algunas especies, que se ha perdido por la continua alternancia de fenómenos más propios del invierno que de la primavera.
Esta situación ha creado un paisaje de cuento en San Mamés de Aras, un pequeño núcleo rural del municipio ganadero de Voto, en Cantabria, el cual alberga menos de 3.000 habitantes empadronados. La confluencia de varios arroyos, que atraviesan el enclave con un inusual caudal, propicia imágenes paradisíacas, en las que la verde y vigorosa vegetación se funde con la brillante corriente de agua, que corre con fuerza por estos modestos cauces fluviales.
Es tal la belleza de la Naturaleza en este idílico paraje estos días, que ni la presencia de las modernas construcciones, ni los enormes aparcamientos ocupados por una numerosa flota de camiones de gran tonelaje, consiguen minimizar o perturbar su hermosura. Es un paisaje de cuento, capaz de albergar los sueños más íntimos.
En zapatillas o en zapatos os animamos a que aprovechéis este fin de semana para acercaros a la ribera de cualquier río o arroyo, y busquéis vuestro paisaje de cuento, para contemplar en él todo el esplendor que la Naturaleza nos brinda, a pesar de los numerosos atentados que contra ella generamos cada día.










