Paseando por el mundo: 10 propuestas de actividades al aire libre en Santander y sus alrededores
Quien oye
Santander, piensa en lluvia y viento, y también en playa. Los que vivimos en la
ciudad observamos cómo, cada verano, ésta se llena de veraneantes y personas que, a la espera de un espléndido día, se ponen en marcha desde muchos kilómetros de
distancia (como es el caso de los castellano leoneses) para poder pasar un día
digno de recordar junto al mar. En septiembre la ciudad se vacía y la gente se
recoge. Los visitantes marchan y la ciudad cae ligeramente en el olvido durante
unos meses hasta que el ciclo vuelve a repetirse.
Es cierto que Santander no
tiene el atractivo de otras ciudades en lo referente al casco histórico o a la climatología, por poner dos ejemplos. Por eso, hoy nos proponemos dar a conocer
las actividades que más nos gustan realizar al aire libre en Santander y sus
alrededores.
Los días de vendaval o ciclogénesis, en los que las
olas parecen rebelarse contra la ciudad, no parecen los más idóneos para ciertas
actividades junto al agua, pero esos días no son tan frecuentes, y hasta en ellos se
puede encontrar un hueco, con cierta calma, para ponerse un abrigo, anorak,
chubasquero o cortavientos y salir a disfrutar de lo más barato que existe: el
aire libre.
Aquí están nuestras 10 propuestas:
2- Acercarse a
Cabo Mayor para ver el faro y pasear. Disfrutar del aire fresco (ahí no
importa el día del año: el aire siempre es fresco).
3- Hacer un
picnic en el parque de Mataleñas, desde donde se puede ver el mar y disfrutar de la tranquilidad, en contacto con la naturaleza.
4- Pasear por la
plaza de Pombo y comprar un perrito caliente para cenar en la furgoneta que se
sitúa en un lateral de la plaza.
5- Cerca de allí, comienza el bullicio porque están Cañadío y el Río de la Pila, zonas de copas por excelencia de
Santander, a las que merece la pena acercarse.
6- Por unos 5 euros, ida y vuelta, se puede coger la pedreñera que te lleva
hasta Somo, al otro lado de la Bahía, una de las zonas donde se concentran más surfistas de Cantabria. La playa de Somo está
unida a las de El Puntal y Loredo, y juntas suman unos 4 km de longitud.
Recorrerlas andando, corriendo o paseando en soledad, pareja, familia o con tu
perro es un placer en cualquiera de sus modalidades. Además, si te gusta hacer
volar la cometa, puedes encontrar muy buenos sitios, al tratarse de una zona
abierta al mar, con fuertes rachas de viento.
7- Si prefieres patinar, andar en bici o simplemente pasear en un entorno tranquilo, no muy alejado del casco de la ciudad, puedes acercarte al Parque de Las Llamas y hacer uso del carril bici, de unos 2'5 km de longitud, que atraviesa el parque, para continuar después hacia el Sardinero, y disfrutar de la naturaleza en un entorno urbano. Puedes bordear el estanque y desplazarte entre las terrazas que se encuentran a distintas alturas. Todos ellos son lugares dignos de recordar, así que ¡prepara la cámara !
8- El Parque
Natural de las Dunas de Liencres es otra zona que merece la pena
visitar. El parque está en la desembocadura del río Pas y cuenta con diversas
zonas de arena y con un pinar por el que se puede caminar a través de
sus sendas, así como hacer picnic en las zonas habilitadas para ello.
Las playas anteriores, al igual que las que no forman parte del Parque, son espacios maravillosos para entrar en contacto con el medio natural y contemplar acantilados y dunas combinados con playas de arena fina, y otras no tan fina. Algunas de ellas tienen el acceso más difícil, pero, siempre que el oleaje no sea fuerte, se pueden visitar, aunque sea para dibujar un precioso ángel en la arena o, si aún se conserva un espíritu suficientemente infantil, invertir el tiempo en encontrar cangrejos entre las rocas.
Las playas anteriores, al igual que las que no forman parte del Parque, son espacios maravillosos para entrar en contacto con el medio natural y contemplar acantilados y dunas combinados con playas de arena fina, y otras no tan fina. Algunas de ellas tienen el acceso más difícil, pero, siempre que el oleaje no sea fuerte, se pueden visitar, aunque sea para dibujar un precioso ángel en la arena o, si aún se conserva un espíritu suficientemente infantil, invertir el tiempo en encontrar cangrejos entre las rocas.
9- Para quien
no desee salir de la ciudad, o no cuente con los medios oportunos, lo mejor es
que se acerque a contemplar los Jardines de Pereda, así como el reciente edificio
que se ha construido en la zona, también conocido como Centro Botín. Desde ahí, puede continuar andando, bordeando la Bahía, hasta la zona del Dique de Gamazo
y proseguir hasta la Playa de los Peligros (desconozco el origen del nombre, pero no la tengo por muy peligrosa) y, ahí, seguir la pasarela que bordea
la playa y que llega hasta el Balneario de la Magdalena (es un restaurante). Desde aquí, se puede retornar a la calle y llegar a las puertas del recinto de
la Magdalena.
10- Una de las
cosas más típicas, y que no podríamos dejar pasar, es recomendaros que deis un
paseo por la Península de la Magdalena, admirando el imponente palacio que la
corona, así como las vistas a la Bahía, por un lado, y a las playas de Sardinero
por el otro.










