Decoración: Una cocina para soñar y vivir
Una
cocina para soñar y vivir
La
cocina no tiene que ser sinónimo de un espacio frío, industrial, desordenado,
triste, viejo y útil únicamente para cocinar y comer. Para romper ese tópico os
voy a enseñar la cocina de una vieja casa restaurada de un pueblo del Norte de España.
Afortunadamente,
la cocina ha vuelto a recuperar en los últimos años el papel que ha tenido
tradicionalmente, convirtiéndose en el centro neurálgico del hogar. Y siguiendo
la costumbre americana, se está promocionando e introduciendo la cocina
integrada con el comedor y el salón.
Personalmente
prefiero que la cocina sea independiente pero la concibo como un espacio
luminoso, cómodo, tranquilo, bonito y polivalente donde cualquier actividad se
puede realizar.
Para
conseguir una cocina de ensueño no son necesarias grandes inversiones, ni
materiales lujosos, ni diseños fantásticos. Simplemente se requiere un mínimo
de calidad en el mobiliario, electrodomésticos de bajo consumo, mantenimiento
diario y una selección de utensilios, objetos y pequeños muebles auxiliares para
dar calidez al espacio.
Esta
cocina se imaginó como una estancia para pasar mucho tiempo en ella, vivirla y
disfrutarla. Por eso no falta ni la alfombra para mantener los pies calientes,
ni el cómodo banco con capacidad de almacenaje, ni los mullidos cojines.
Aquí
hacen los deberes los niños, trabajan los mayores, se entretiene la familia con
juegos de mesa, se plancha, se ve la televisión o se escucha música. Todo ello aromatizado
con los embriagadores olores que desprenden las ollas y el animado ajetreo de cocinar.
Se comparte un mismo espacio, simultaneando actividades muy diferentes.
Los
pequeños detalles son los que personalizan la estancia y le dan un toque
diferente. Lo deseable es que estos elementos tengan una función o cumplan un
objetivo.
La
distribución de los armarios, de los electrodomésticos, de las encimeras y del
fregadero es fundamente a la hora de planear el espacio. Lo funcional es básico
en una cocina pero no tiene que estar reñido ni con la comodidad ni con la
estética.
Los
textiles dan la nota de color, junto con la sencilla vitrina que alberga el
menaje o la estantería que acoge libros, cajas, botes, bandejas y otros objetos.
Desayunar,
comer, merendar o cenar en un espacio como éste es un sueño. Tomar un café o
una infusión es un placer, acompañarlo
con un dulce casero es tocar el cielo.








