Decoración: La primera casa (II)
La primera casa (II) Después de semanas de polvo, de suciedad, de pintura, de escombros y de vivir por y para la reforma, ésta empieza a ser un monstruo que devora y que parece no saciarse nunca. A pesar de las infinitas horas dedicadas a mejorar el aspecto de la vivienda, el avance no se aprecia en ninguna habitación y el desánimo hace mella en los nuevos propietarios. Atrás quedaron las semanas previstas para acabar la reforma de la vivienda y las prórrogas primera, segunda y tercera que se dieron para terminar dicha faena. No hubo más remedio que renovar el contrato de arrendamiento de la casa de alquiler, porque ninguna de las fechas calculadas para finalizar se ha podido cumplir, ante el esfuerzo tan descomunal que el lavado de cara de la casa ha demandado. De nada sirve animar diariamente a los propietarios señalándoles los avances y felicitándolos por la obra tan bien hecha porque, a estas alturas, sus ojos y sus oídos no son capaces de...