Paseando por el mundo: Fútbol de playa
A quien vive o ha vivido cerca del mar, le resulta difícil y duro alejarse de la costa. La mar, como la llaman los marineros, te atrapa y no te permite escapar de ella. Soy consciente de la gran fortuna que tengo de residir en Santander, donde el potente y vigoroso Mar Cantábrico marca carácter. Vivir en la costa es un privilegio que no tiene precio. Los pueblos y las ciudades con puerto y playa gozan de amplios espacios naturales públicos, que facilitan tanto la diversión y los juegos de los niños como la sociabilidad de los mayores. La ciudadanía, por tanto, convive y se moldea con la Naturaleza. Pasear por el puerto o cerca del mar es una actividad gratuita que aporta bienestar. El tiempo pasa rápidamente cuando contemplamos el ir y venir de las olas, de los bañistas, de los surfistas o de los barcos. No importa que sea verano, primavera, otoño o invierno, siempre es el mar un lugar de encuentros y reencuentros. El tiempo atmosférico pocas veces resulta un obstáculo para acercarse a...