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Libros y lecturas: Otra vez Heidi

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Otra vez Heidi Tenía ocho años cuando mi  tía Luisa  me regaló el libro de  Heidi . Previamente me hizo un elogio y un resumen del libro tan apasionados, que me estimuló tanto que esa misma noche me pasé horas leyéndolo en la cama. Al día siguiente, a la vuelta del colegio lo acabé. Quedé tan entusiasma con el libro que supliqué a mi  abuela Tina  que lo leyera, confiando en convencerla de que me comprara la continuación  Otra vez Heidi . A ella le gustaba también mucho leer. La diferencia entre las dos estribaba en que ella leía a velocidad de tortuga y yo leía, y aún leo, a velocidad de crucero. Afortunadamente, mi abuela tardó solo una semana en leerlo y quedó tan enamora de  Heidi  como yo, así que no dudó en comprarme la continuación. En la edición original, el primer libro,  Heidi  (1880), termina con la vuelta de la niña a la cabaña del abuelo en la montaña, con la promesa de que Clara la visitará para recorr...

Libros y lecturas: Otra vez Heidi

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Otra vez Heidi Tenía ocho años cuando mi  tía Luisa  me regaló el libro de  Heidi . Previamente me hizo un elogio y un resumen del libro tan apasionados, que me estimuló tanto que esa misma noche me pasé horas leyéndolo en la cama. Al día siguiente, a la vuelta del colegio lo acabé. Quedé tan entusiasma con el libro que supliqué a mi  abuela Tina  que lo leyera, confiando en convencerla de que me comprara la continuación  Otra vez Heidi . A ella le gustaba también mucho leer. La diferencia entre las dos estribaba en que ella leía a velocidad de tortuga y yo leía, y aún leo, a velocidad de crucero. Afortunadamente, mi abuela tardó solo una semana en leerlo y quedó tan enamora de  Heidi  como yo, así que no dudó en comprarme la continuación. En la edición original, el primer libro,  Heidi  (1880), termina con la vuelta de la niña a la cabaña del abuelo en la montaña, con la promesa de que Clara la visitará para recorrer juntas los prados y...

Libros y lecturas: Paulina

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Paulina Recuerdo, como si fuera ayer, la primera vez que leí Paulina , o, mejor dicho, que me lo leyeron. Tenía yo diez años y la profesora del colegio adquirió la buena costumbre de leernos una libro, dos tardes a la semana. Contra todo pronóstico, ninguna de las niñas de la clase (en aquella época, niños y niñas ibamos a clases o a colegios distintos) se aburrió o se durmió. Llegamos a considerar a Paulina como una más de nosotras; lloramos y reímos con ella. Curiosamente, el relato de Paulina me recordó, desde la primera hasta la última página, la historia de Heidi , mi otra heroína infantil, que conocí a los ocho años, cuando tuve la suerte de recibir este libro como regalo de mi tía Luisa. Lo leí con avidez y me gustó tanto que me pasé una semana entera pidiéndole a mi abuela que me comprara la continuación, Otra vez Heidi . Mi abuela Tina disfrutó, tanto como yo, con las lecturas de Paulina y de Heidi. Parte de mi afición a la lectura se la debo a ella. ...