Galletas de anís y canela
Como habéis podido comprobar los habituales seguidores de nuestro blog, desde que se inició el periodo de reclusión, En zapatillas o en zapatos no se publica con regularidad.
El cambio de hábitos y nuevas obligaciones nos fuerzan a ello.
Confiemos que pronto podamos volver a nuestra vida anterior.
Hoy traemos una receta de galletas con la que os aseguramos que triunfareis.
Estas galletas son realmente deliciosas, se hacen en un momento y son ideales para elaborar en familia.
Ingredientes: (Salen, aproximadamente, 69 unidades)
300 gramos de harina con levadura incorporada y tamizada (pasada por un colador)
1 huevo grande (L)
100 gramos de azúcar
160 gramos de mantequilla derretida o en pomada
3 cucharas de postre de anís
2 cucharas de postre rasas de canela
(Nota: Podemos utilizar azúcar moreno o blanco, Si la harina no tiene mantequilla, es necesario añadir 2 cucharaditas de café de levadura en polvo).
Elaboración:
En un bol ponemos la mantequilla y el azúcar.
Añadimos la harina, la canela, el anís y el huevo.
Con la ayuda de una espátula mezclamos todos los ingredientes hasta conseguir una bola que se separa del bol.
Sobre la mesa o encimera ponemos papel de horno y un tercio de la masa de galletas.
Cubrimos la masa con otro papel de horno y la extendemos con la ayuda de un rodillo o botella. Conviene que no queden demasiado finas las galletas.
Con un molde damos forma a las galletas. Hacemos lo mismo con los otros trozos de masa.
Cubrimos con papel de horno la bandeja del horno y colocamos las galletas separadas unas de las otras. Introducimos la bandeja en el horno, precalentado a 180 grados, a media altura, con calor por arriba y por abajo. Las dejamos hornear 12 minutos si son muy finas y 15 si son algo más gruesas.
Retiramos las galletas del horno. Las dejamos enfriar en la misma bandeja. Mientras tanto, introducimos en el horno la segunda remesa de galletas.
Pasamos las galletas a un plato o portatartas y las servimos.
(Nota: El tiempo de horno es aproximado; depende del electrodoméstico y del grosor de las galletas. Hay que procurar que estén tostadas pero no quemadas. Si no se tiene un molde de galletas, se pueden hacer con la boca de un vaso muy pequeño. Las galletas se conservan en una caja metálica forrada con papel de cocina).










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