Paseando por el mundo: Saint-Germain-des-Prés
En uno de los barrios más céntricos e históricos de la ciudad del Sena se encuentra la Abadía de Saint-Germain-des-Prés, al que le da nombre.
Levantado el centro religioso en el siglo VI gracias al rey merovingio Childeberto I y al obispo de la ciudad Saint Germain, está considerada la iglesia más antigua de la capital francesa. Es uno de los monumentos más conocidos y visitados de París.
Hasta la creación de la Basílica de Saint-Denis era la necrópolis real. Desgraciadamente, en la actualidad no se conserva ningún enterramiento de ésta primera época. Sin embargo reposan en este lugar los restos del famoso e ilustre matemático René Descartes .
La Abadía sufrió una gran reconstrucción en el siglo X. De esta época son la nave central, el transepto (nave transversal que cruza a la principal ortogonalmente) y parte del campanario. El coro, por el contrario, es del siglo XII y está consider0 como una de las primeras obras góticas realizadas. El estilo arquitectónico de la iglesia oscila mayoritarimente entre el arte románico y el gótico. En los siglos posteriores se fueron incorporando nuevos añadidos y restaurándose muchos de los elementos más antiguos.
Con la llegada de la Revolución, la Abadía dejó de ser un centro religioso y de culto para funcionar como una fábrica de salitre. En el año 1803 volvió a ser un centro de culto. A causa del deterioro sufrido durante el periodo revolucionario, fueron necesarias nuevas obras de reconstrucción. Además, en el siglo XVIII, una fortuita explosión afecto a parte del claustro y un incendio destruyó parcialmente la biblioteca.
En la actualidad, Saint-Germain-des-Prés funciona únicamente como iglesia parroquial del barrio. Éste es uno de los más elegantes de la ciudad gracias a sus bellos edificios, a sus exclusivos establecimientos de ropa y complementos, a sus famosos cafés, a sus numerosas librerías y a sus codiciadas tiendas de antigüedades. Además, en el perímetro del barrio se encuentran la Escuela de Bellas Artes y la Iglesia de Saint-Sulpice. Es la zona residencial preferida por los intelectuales, los escritores y los artistas.
En el pequeño y coqueto jardín que se encuentra al lado de la Abadía hay una placa que explica la historia del edificio.
En zapatillas o en zapatos os animamos a que visitéis este rincón tan lleno de historia y de belleza que os encantará y no olvidareis.















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