Paseando por el mundo: Brasov (II)
Brasov (II)
En zapatillas o en zapatos seguiremos hoy callejeando por el casco antiguo de la ciudad medieval de Brasov, y disfrutando de todo los que nuestros ojos y oídos son capaces de captar.
Los sajones llegaron a la ciudad en el siglo XII e, inmediatamente, empezaron a levantar fortificaciones, murallas y torres para protegerse de sus potenciales enemigos. De todas esas construcciones, afortunadamente quedan bastantes restos, a pesar de que, en el siglo XIX, se derribó parte de la muralla para facilitar el crecimiento del centro urbano.
De los siete baluartes que se construyeron han sobrevivido el Bastión de los Herreros, el Bastión de los Tejedores, y las Torres Blanca y Negra. La Puerta de Santa Catalina, que abre uno de los pasos de la muralla, parece escapar de un cuento infantil.
La Iglesia Negra, que debe su nombre al incendio sufrido en el siglo XVII, es uno de los monumentos más importantes de Brasov, y el templo gótico más grande de Rumanía. Su bello interior destaca por los pórticos góticos, las galerías barrocas, los tapices de Anatolia, las pinturas murales y el inmenso órgano de cuatro mil tubos, considerado como uno de los mayores de Europa.
La Plaza del Ayuntamiento, construida, como no, por los sajones, contiene varios edificios barrocos decorados. Este emplazamiento es el punto de encuentro de los habitantes y de los visitantes que se acercan hasta la ciudad. Se accede a ella a través de una vía peatonal muy concurrida y llena de comercios, cafeterías y bares.
En este enclave medieval, destaca el Ayuntamiento, que data de 1420, y cuenta con una peculiar torre, que se divisa desde la distancia. El Museo de Historia de Brasov se encuentra también en la plaza, en un histórico y magnífico edifico de procedencia sajona.
La Torre del Trompetista, que en la Edad Media se utilizaba como un lugar de vigilancia, se conserva en perfecto estado en la plaza. Otro de los edificios emblemáticos de este punto neurálgico de la ciudad es una casa renacentista conocida como la Casa del Mercader, y que, en la actualidad, es un prestigioso restaurante. Desde la Plaza del Ayuntamiento también es posible divisar el Museo de la Memoria de la familia Mureseanu y la Torre de la Catedral ortodoxa.
Es en esta plaza donde se celebra anualmente, al final del verano, el festival de música más famoso del país, conocido como Festival del Ciervo de Oro. Dicho espectáculo es una fuente de ingresos muy considerable para Brasov.
Sin
embargo, Brasov es mucho más que este catálogo de monumentos y de otros muchos
que nos hemos dejado en el tintero, como la Fortaleza, la Biblioteca,
la Primera Escuela del país o la Iglesia de San Nicolás. La ciudad está
viva y goza de un histórico pasado, un trepidante presente y un esperanzador
futuro.
embargo, Brasov es mucho más que este catálogo de monumentos y de otros muchos
que nos hemos dejado en el tintero, como la Fortaleza, la Biblioteca,
la Primera Escuela del país o la Iglesia de San Nicolás. La ciudad está
viva y goza de un histórico pasado, un trepidante presente y un esperanzador
futuro.
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