Decoración: La Navidad o el equilibrio de innovar con los viejos adornos de siempre
La Navidad o el equilibrio de innovar con los viejos adornos de siempre
Sabedores de que la Navidad ya ha invadido nuestras vidas, para alegría de muchos y rabia de otros, es el momento de adornar nuestras casas. Entendiendo por adornar el arte de embellecer lo anodino y de transformar lo corriente en extraordinario, como señalábamos en nuestro blog, en la entrada del 19 de diciembre de 2018.
Este año En zapatillas o en zapatos nos hemos adelantado a la hora de vestir de gala nuestros hogares. Para ello, hemos vuelto nuevamente a rebuscar en trasteros y fondos de armario todos esos adornos que languidecen once meses al año para reanimarlos y devolverlos a la vida.
Como consecuencia de haber disfrutado de muchas navidades, nuestro número de objetos navideños es considerable. Intentando sacar partido de todos ellos, utilizamos distintas estrategias que van desde alterar su fisonomía, cambiándolos de sitio o utilizarlos en años alternativos. Todo ello no nos impide adquirir y añadir algún nuevo detalle para goce y disfrute de propios y extraños.
Este diciembre hemos decidido volcarnos en el vestíbulo. Las razones de esta elección son varias. En primer lugar, el vestíbulo es el paso obligado de todo el que se acerca a casa, a la vez que ofrece al visitante una primera visión de lo que puede encontrar en la vivienda. Además, en nuestro caso tenemos otro motivo muy poderoso para seleccionarlo. Y es que el vestíbulo es excepcionalmente amplio y luminoso, posee una buena perspectiva, y cuenta con una escalera que da mucho juego en la decoración. Vestir de Navidad este espacio era una apuesta segura.
El cambio decorativo mayor vino de la escalera y de la inclusión de los grandes lazos que lucen en todo el área. Éstos los hemos creado a partir de cintas anchas de tela de envolver regalos. El resultado ha sido mejor de los esperado porque dan empaque al espacio. En la escalera hemos mezclado los colgantes nuevos con los viejos, creando un juego visual muy actual y dinámico. Por primera vez, hemos podido incluir a los Reyes Magos en estos adornos, ya que hasta ahora solo se comercializaban figuras de Papa Noel.
Como siempre, el contrate del verde, rojo y blanco, los colores tradicionales navideños, aportan luminosidad. Tanto los muebles blancos como los complementos aumentan el juego de colores y la sensación de calidez. Las distintas texturas sirven para arropar la escena.
Por increíble que parezca esta puesta en escena cuenta con dos inquilinos muy especiales, Moka y Mía, o lo que es lo mismo, una perrita y una gata. Esta realidad de que dos mascotas acampen por sus anchas por toda la casa sin estropearla, tira por la borda la mala leyenda y prensa que relaciona el orden y la decoración con las mascotas. Afortunadamente, el viejo árbol está superando con dignidad el constante balanceo al que le somete Mía, encaramada en sus ramas muchas veces a lo largo del día. Sin duda, ella es la que le saca el mayor partido a la decoración.
Decorar para ofrecer la mejor imagen de nuestras casas es una labor muy gratificante, por mucha pereza que pueda dar a priori. Una vez que se empieza, las cosas ruedan sin esfuerzo. Se necesita como únicas herramientas la imaginación y la voluntad. Cualquier rincón, por simple, feo o cutre que pueda parecer, se transforma en hermoso por arte de la decoración y en el principal punto focal de la estancia. Simplemente, con un papel, un muñeco o un lazo, elementos todos ellos económicos, podemos transformar cualquier espacio.
En zapatillas o en zapatos estamos muy contentos con el resultado, ya que ha quedado un vestíbulo bonito, alegre, divertido y muy fotogénico.























