Nuestras mascotas: Vacaciones con Moka, Nube y Mía

Vacaciones con Moka, Nube y Mía

Hace unas semanas he tenido el privilegio y la suerte, y lo digo de verdad, de tener bajo mi custodia y protección a tres mascotas: dos perros y un gato. Las tres están unidas por lazos de "parentesco", ya que Mía es la gatita de una de mis hijas, Nube la perrita de mi consuegra y Moka nuestra pequeña caniche.



En zapatillas o en zapatos ya habéis tenido la oportunidad de conocer a las tres, ya que han sido protagonistas de varias entradas. Moka es una habitual del blog, como empieza ya a serlo también Mía. Nube nos escamotea más su presencia.


Desde el mismo instante en que supe que tenía que atender a estas criaturas, decidí reservar una semana de las vacaciones para dicha empresa, ya que prefería disponer de todo el tiempo libre para dedicárselo a ellas, temerosa de que la convivencia fuera complicada.



Mía llevaba con nosotros poco más de dos meses y apenas había tenido contacto con Nube. Por su parte, Mía y Moka estaban aún en proceso de aceptarse la una a la otra, tras unos primeros encuentros poco satisfactorios.


Por si no fuera suficiente reto esta falta de empatía entre ellas, había que añadir que el escenario de convivencia resultaba totalmente desconocido para Nube, poco conocido para Mía y habitual para Moka.


Familiares y amigos hace tiempo que se asombran de la increíble mutación que sufrí hace cuatro años tras la llegada de Moka. Hasta esa fecha era incapaz de tocar un perro o un gato; ni siquiera podía estar a su lado por el miedo y la aprensión que sentía hacía ellos, convencida de que eran agresivos y portadores de suciedad y mal olor. Por suerte, como dice mi hermana, la cordura me llegó finalmente, aunque tarde, y hoy me encanta compartir mi vida con estos amigos de cuatro patas.


Pues bien, durante esa semana de "campamento" de nuestras mascotas, las tres se portaron muy bien. Moka y Mía afianzaron su incipiente amistad, y Nube y Moka se volvieron inseparables. La tercera relación, Mía y Nube fue más complicada pero también obtuvo una nota alta.


Todos los temores y preocupaciones previos fueron injustificados, porque la semana resultó mucho menos complicada de lo esperado. Ellas se comportaron muy bien. Jugaron, durmieron y comieron de maravilla, compitiendo entre ellas para demostrarme lo mucho que me querían. Además, la casa se mantuvo tan limpia, olorosa y ordenada como siempre, sin alterarse por la presencia de tanta mascota.


La experiencia resultó enriquecedora, de modo que estoy dispuesta a repetirla.

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