Decoración: Un bonito dormitorio doble casi monacal
Un bonito dormitorio doble casi monacal
Se entiende por dormitorio la habitación de la casa donde se duerme, se realiza la actividad sexual, y se descansa, pero también el mobiliario que compone esta habitación. Es decir, que el mismo término sirve para definir el continente y el contenido.
En zapatillas o en zapatos os traemos hoy un bonito y alegre dormitorio doble, casi monacal, en el que los muebles son los justos y necesarios. A pesar de esta simplicidad, no se ha renunciado ni a la comodidad ni a la estética.
Lo primero que hay que señalar es que el dormitorio se ha ido adaptando históricamente a las necesidades de sus ocupantes. De esta forma, las actividades que se pueden realizar actualmente en él son muy amplias, ya que van desde dormir, a estudiar, jugar, leer, ver la televisión, o, simplemente, aislarse del exterior. El dormitorio es, por tanto, una guarida en la que la privacidad es la nota predominante.
El mobiliario básico de este espacio tan esencial en nuestro hogar consta de la cama, una o varias en función de las necesidades, el armario, una mesita o mueble que cumpla estas funciones, y una silla o taburete para dejar la ropa. A este escaso mobiliario, es necesario añadir los complementos eléctricos y los textiles y, por supuesto, aquellos muebles imprescindibles para cumplir otras funciones diferentes a la de descansar en la cama.
En función del gusto, de la tradición, de la moda y del bolsillo, se decora esta habitación tan importante de la casa. En esta ocasión, se ha optado por amueblar este espacio de doce metros cuadrados con los elementos más imprescindibles de un dormitorio doble: dos camas, una mesita, un armario y una silla.
Los cabeceros de las camas son blancos en arco, sin ningún tipo de adorno, lo mismo que ocurre con la mesita, que es un modelo básico de una famosa marca sueca. El armario, empotrado y pintado en blanco, como las paredes, pasa totalmente desapercibido, a pesar de su considerable tamaño. La silla de mimbre, un modelo de exterior que lleva mucho tiempo en la familia, invita al descanso y a la lectura, gracias a un cojín, a juego con las colchas edredones.
Una alfombra de tonos claros, un sencillo espejo, un moderno aplique de pared, una lámpara con niveles distintos de iluminación, un alegre cuadro y un icono búlgaro son los únicos complementos del dormitorio. Y como detalles, el despertador y el pequeño caballito de madera sueco.
Sin
duda alguna, la tranquilidad y la comodidad que emana este espacio se
complementan con la belleza del paisaje rural que traspasa el exterior para inundar
el interior. La ventana, con contraventanas, aumenta la sensación de encontrarnos
en un bello remanso de paz en plena naturaleza.












