Paseando por el mundo: Huesca
Huesca
El martes 6 de junio de 2017 En zapatillas o en zapatos publicamos la entrada Ultramarinos La Confianza de Huesca, dedicada a este comercio tan singular. Hoy pasearemos por esta hermosa ciudad, de poco más de cincuenta y tres mil habitantes. A pesar de su pequeño tamaño, posee un interesante patrimonio histórico, artístico, cultural y natural.
Situada en una pequeña depresión denominada La Hoya, a la sombra de las grandes sierras de Los Pirineos, ocupa un lugar estratégico y defensivo de gran importancia. Por esta razón, el casco antiguo de la ciudad se levantó en un cerro situado al lado del río Isuela, a cuatrocientos ochenta y ocho metros sobre el nivel del mar.
Huesca es un lugar para callejear, para perderse por sus bellos rincones y sus impresionantes edificios. Es una ciudad de gentes hospitalarias, de buena comida y mejores postres. La ciudad presume de confiterías y de afamada repostería. No en vano, las castañas de mazapán conquistan el paladar de cualquiera que se acerca hasta aquí.
Los asentamientos más antiguos son de hace seis mil años. Desde esta fecha hasta el presente, Huesca conserva, en sus museos o en sus calles, restos y legados de todas las épocas. Es preciso señalar que la ciudad tuvo la primer Universidad de Aragón y una de las primeras de España, creada en 1354 y clausurada en 1845.
La Catedral, de estilo gótico, se empezó a construir en el siglo XIII sobre una antigua mezquita árabe. Enfrente, se encuentra el Ayuntamiento, instalado en un palacio renacentista del siglo XVI. El Convento de San Miguel, conocido popularmente como Las Miguelas posee un ábside gótico y una torre románica impresionantes. La Iglesia y el claustro de San Pedro el Viejo son otros de los monumentos más importantes del románico aragonés.
A Huesca se la considera, por sus cuatro siglos de dominio árabe (del VIII al XI), la ciudad más septentrional del Al Andalus. La Torre del Amparo es la única que se conserva de las noventa y nueve que tenía la antigua muralla, levantada por los musulmanes en el siglo IX. De las nueve puertas que contaba, solamente queda La Porteta, situada frente a la plaza de toros.
La Plaza Mayor, o Plaza de López Allué, es uno de los enclaves más emblématicos de la ciudad y punto de reunión de los lugareños. La Basílica barroca de San Lorenzo, patrono de la ciudad, se construyó sobre otra iglesia gótica, en el XVIII. El Palacio de Villahermoso o Casa de Los Condes de Guara es actualmente un centro cultural. También es digno de mención su Casino, una de las muestras modernistas más importantes de la ciudad.
En el año 2008 se dotó a la ciudad de un Palacio de Congresos. Dos años antes, en las afueras, se construyó el Centro de Arte y Naturaleza, obra de Rafael Moneo. Ambos edificios son prototipos y muestras de la modernidad de la ciudad. La capital cuenta con el Parque Miguel Servet, que con sus setenta mil metros cuadrados y más de mil seiscientos árboles, constituye un gran pulmón verde.
Huesca es una ciudad con un pasado grandioso, un presente brillante y un futuro vibrante y esperanzador.




















