Paseando por el mundo: Museo de Rumsiskes (III)

Museo de Rumsiskes (III)

Después de varias semanas retomamos la visita al maravilloso y extenso Museo Etnográfico al aire libre de Rumsiskes, en la bella Lituania.




Entre tanto edificio tradicional, paisajes hermosos, campos cuidados y representaciones de la vida y del arte popular, se nota la falta de una mayor y mejor señalización y la ausencia de paneles explicativos en muchas de las construcciones, actividades y materiales que se  ofrecen al visitante.




A pesar de que se dice que una mirada vale más que mil palabras, en este caso resulta la visita menos fructífera de lo que cabría esperar por la escasa y pobre información que encontramos. Además, los empleados que trabajan en el lugar acostumbran a ser artesanos locales o habitantes de las proximidades, que, en la mayoría de los casos, solo hablan lituano y un inglés muy rudimentario.



Sin embargo, a pesar de esta deficiencia, la visita resulta sumamente enriquecedora. Por suerte, y para compensar la escasez de información, en muchos edificios nos encontramos con variadas representaciones de actividades tradicionales, llevadas a cabo por el personal del Museo, tales como la fabricación de aperos de labranza, el manejo de los telares o la elaboración de la manteca. 



El interior de las viviendas acostumbra a tener un mobiliario original de la época de la casa, enriquecido con todo tipo de complementos. De esta forma, contemplando simplemente el ajuar, es fácil deducir el poder económico de sus habitantes.




Estas casas familiares sorprenden por su belleza, conservación y el agradable y aromático olor a madera y a cera que desprenden las paredes y el mobiliario. Resulta llamativo que, a pesar de estar en un país frío en el que la nieve y la lluvia están muy presentes, ni huelen a humedad ni se nota ésta en las moradas.




La luminosidad del exterior desaparece dentro de las viviendas, que acostumbran a tener pocas y pequeñas ventanas para conservar el calor. Sin embargo, gracias a su pequeño tamaño, resultan acogedoras y muy hogareñas.




A menudo, las casas, como ocurre con otras construcciones, funcionan a modo de almacén y expositor de piezas y objetos tradicionales. De esta forma, nos podemos encontrar en un reciento variaciones del mismo instrumento o utensilio.

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