Paseando por el mundo: El museo de Rumsiskes (IV)

Museo de Rumsiskes (IV)
Con la cuarta entrega dedicada a Rumsiskes, En zapatillas o en zapatos finalizamos un largo y estimulante paseo por el Museo Etnográfico al aire libre de Lituania.

En este extenso Museo se ha recreado en los últimos tiempos una pequeña ciudad. A pesar de su reducido tamaño, posee todas las construcciones imprescindibles y necesarias en un centro urbano. En este caso, los edificios, muchos de ellos adosados, pertenecen a los siglos XIX y XX.

Como en cualquier pueblo o ciudad nos encontramos en el centro con una gran plaza pavimentada en piedra natural, que funciona como punto de conexión y de socialización de la población y también como aglutinador de los edificios públicos más sobresalientes. En este recinto se celebran los mercados y las ferias. Un pozo de agua preside el centro de este espacio público. 



De entre todas las construcciones destaca la majestuosa iglesia, imponente por fuera e impresionante por dentro. Es imposible no asombrarse al contemplarla por la belleza y rareza del edificio. Perfectamente acondicionado, ofrece permanentes exposiciones, como la de tallas religiosas de madera o la de pequeños nacimientos tradicionales.


Cerca de este centro de culto, se alza un edificio independiente que acoge la escuela y la casa del maestro o maestra. Es de señalar su ambientación por el cuidado y esmero en los detalles. Tanto el mobiliario como los complementos o los materiales escolares corresponden a la primera mitad del siglo pasado.

Otros de los edificios sobresalientes son la posada y la taberna. En este último se han colocado paneles explicativos sobre la elaboración, modalidades y distribución de las cervezas lituanas. No hay que olvidar que esta bebida ocupa en el país un lugar muy importante. La otra bebida popular es el Midus o Aguamiel.

De todas las viviendas, llama la atención por su calidad y características la Aristavèlé, típica residencia de la clase económica más pudiente, levantada en el siglo XVIII. Se encuentra ligeramente apartada de la plaza. Todos los edificios urbanos se pueden visitar en su interior. En muchos de ellos hay maestros artesanos ofreciendo demostraciones de su arte popular.

También se puede visitar el sector dedicado al exilio y a la resistencia, que cuenta, entre otras cosas, con un auténtico búnker partisano antisoviético. Para finalizar el paseo nos podemos acercar a la librería, uno de los espacios adaptados para ofrecer comodidad a los turistas y visitantes.  

Confiamos
que este intenso paseo por los espacios y reliquias de la vida campesina
tradicional lituana os haya resultado tan agradable y enriquecedor como a
nosotros.

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