Paseando por el mundo: Boda ortodoxa rusa
Boda ortodoxa rusa
En zapatillas o en zapatos queremos haceros partícipes de la belleza plástica de una boda, que tuvimos la inmensa suerte de ver un soleado y caluroso sábado de verano en Lituania.
A pesar de que el ochenta por ciento de la población de Vilna, capital del país, profesa la religión católica romana, en la ciudad abundan los templos ortodoxos, tanto griegos como rusos. En una de estas iglesias asistimos a una boda ortodoxa rusa, cuyo ceremonial es parecido al católico, pero con más escenografía y simbolismo.
En la animada y popular calle Didzioji Gatve, se encuentra la pequeña iglesia ortodoxa rusa de San Paraskeva. Delante del tempo se instala diariamente un pequeño mercado. El edificio actual se levantó en 1865 sobre otro anterior. Este templo ha estado cerrado durante el periodo de ocupación soviética, como le ocurrió a la mayoría de los centros de culto.
Esta iglesia es famosa por haberse bautizado en ella, en 1705, Abram Petrovich Gannibal, que tuvo como padrino a Pedro I el Grande. Éste había rescatado en Bizancio a un niño africano, hijo del jefe de alguna tribu, que había sido raptado y convertido en esclavo. El zar decidió educarlo como a un noble blanco para demostrar que, con educación y apoyo, podría llegar a lo más alto. El objetivo se cumplió, ya que llegó a ser General, Ingeniero militar y Gobernador de Tallín, la actual capital de Estonia. Uno de sus bisnietos es el poeta, dramaturgo y novelista ruso Alexander Pushkin (1799/1837).
En las bodas tradicionales rusas, el novio debía presentarse el día de la boda en casa de la novia para “pagar su rescate”. Para ello, se hacía acompañar de familiares y amigos, que le ayudaban a superar las pruebas que los amigos y familiares de la novia le ponían. La costumbre buscaba mostrar que el novio amaba a la novia. Para demostrarlo, el futuro marido debía ofrecer dinero en metálico, contestar varias preguntas relacionadas con la novia y superar los retos que le pidieran. Si lograba el objetivo, ya se podía celebrar la ceremonia.
En el templo, durante la ceremonia, los novios intercambian los anillos como símbolo de unión y se hace la imposición de las coronas. Este acto significa que los novios son sus propios dueños y, además, los reyes de la creación. A continuación, dan tres vueltas alrededor del altar. Mientras dura la boda, en la mesa de la consagración, debe haber una copa de vino y una vela encendida.
Mas
tarde, en el banquete, los novios beberán en dos copas que luego tirarán al
suelo. Cuantos más añicos se hagan, más durará su felicidad. Para determinar quién
de los novios llevará en casa los pantalones, se les ofrece un pan y ellos, sin
ayudarse de las manos, deberán cortar con los dientes un trozo. Mandará en casa
el que consiga el mayor pedazo de pan.
tarde, en el banquete, los novios beberán en dos copas que luego tirarán al
suelo. Cuantos más añicos se hagan, más durará su felicidad. Para determinar quién
de los novios llevará en casa los pantalones, se les ofrece un pan y ellos, sin
ayudarse de las manos, deberán cortar con los dientes un trozo. Mandará en casa
el que consiga el mayor pedazo de pan.
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