Libros y lecturas: La cocinera de Castamar
La cocinera de Castamar
En zapatillas o en zapatos vamos a hablar hoy del libro La cocinera de Castamar (2019), la sorprendente primera novela del madrileño Fernando J. Múñez (1972), que ha resultado un auténtico éxito de crítica y de ventas.
Clara Belmonte es una joven culta, educada y bella, que se ha visto despojada de las riquezas, las comodidades y la casa familiar en la que vivía junto a su madre y su hermana, tras la muerte de su padre. Éste era un brillante y conocido médico que falleció en la Guerra de Secesión, en la que lucharon los partidarios de los Habsburgo contra los de los Borbones.
Por ese motivo, en el año 1720 la joven, que parece de agorafobia o miedo a los espacios abiertos, entra a trabajar como oficial de cocina en la gran mansión del Ducado de Castamar. De dicha propiedad es titular Don Diego, un apático y triste viudo, aún joven, que todavía llora la muerte de su esposa, ocurrida diez años atrás.
A partir de ese momento, gracias a la facultad que tiene la cocinera de transformar cualquier alimento en un exquisito y sofisticado manjar, su arte triunfa, transformando por completo la vida doméstica de Castamar, tanto la de los criados como la de los señores. Como no podía ser de otra manera, el apuesto, caballeroso y amable Duque cae rendido ante sus guisos. Como fondo de todo ello, las intrigas domésticas y las de la Corte, que amenazan con acabar con la tranquilidad del lugar.
Este extenso libro, de setecientas sesenta y ocho páginas, es una mezcla de estilos, que van desde el histórico, al thriller, pasando por el romántico o el costumbrista. Los personajes, que evolucionan sorprendentemente a lo largo de la novela, son numerosos y muy diferentes. Sin embargo, todos ellos están marcados por el protocolo rígido y asfixiante de la época, y atados al destino que les espera en función de su estamento social; el de los señores optimista y esperanzador, y el los criados miserable y pesimista.
La vida dentro de la cocina del palacio, el arte de cocinar y el repertorio de viandas preparadas
por las manos de Clara llenan tantas páginas como las descripciones sensuales y
minuciosas, que parecen sustituir las palabras por imágenes. La narración,
intimista y detallista, nos habla de costumbres, de repertorios gastronómicos, de personajes, de secretos, de
amores, de odios, y de mentiras recreados, gracias a una cuidada
documentación, en la España del siglo XVIII, bajo el reinado de Felipe V. En este periodo, la Corte era un auténtico hervidero de intrigas y de rumores.





