Aficiones y pasatiempos: Mis lápices (II)

Mis lápices (II)
Desde el principio, el mayor reto ha sido cómo guardar y exponer la colección de lápices. La respuesta no es fácil porque, a día de hoy, aún le estoy dando vueltas al tema. Mientras encuentro esa solución mágica, tengo mis lapiceros apretados en veintiocho vasos, altos y anchos, de cristal transparente, y reunidos en varias baldas de la misma estantería.

Dependiendo del volumen del lapicero y de la presencia o no de algún muñeco, en cada vaso entran entre cincuenta y cinco y setenta lapiceros. Con lo cual, la cantidad total no es nada desdeñable. Este número de unidades es el resultado de la benevolencia de familiares y amigos y de mis propias adquisiciones.

La compra de un lapicero siempre es una buena idea porque, a la vez que aumento la colección, traigo un pequeño recuerdo de cada lugar que visito. Desde hace años, los regalos provenientes de los viajes, tanto para mí como para familiares y amigos, acostumbran a limitarse a los lapiceros.

Detrás de un lapicero hay siempre una historia, una persona, un lugar y un recuerdo. Cada vaso de lapiceros es, por tanto, la suma de muchos momentos vividos. Por esa razón, mi colección me resulta tan querida.

De la misma forma que yo he iniciado mi afición por los lapiceros siguiendo los pasos de mi hermana, varios familiares y amigos, que poseen ya sus propias colecciones, se han aficionado a ellos a través mío. Como consecuencia de esta afición compartida, el número de lápices de todos nosotros no deja de crecer, gracias a los intercambios de regalos. 

En la parte inferior de cada vaso, en una pequeña etiqueta, figura una clasificación. Con ella localizo y conozco el origen de cada lapicero. La distribución más usual es agruparlos por el lugar de procedencia de cada ejemplar. Como es lógico, esté puede ser local, regional, nacional o internacional. 
Otras veces, la agrupación viene dada por la entidad o la institución que lo generó. En este caso, el determinante de lugar de origen es secundario. Por ejemplo tengo museos como genérico y españoles o internacionales como secundario. Cuanto mayor es el número de lapiceros de procedencias similares, el determinante espacial es menor.


En zapatillas o en zapatos seguiremos presumiendo de nuestra colección de lapiceros.

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