Aficiones y pasatiempos: Mis lápices (I)
Mis lápices (I)
La reina de mis múltiples colecciones es, sin duda alguna, la de lapiceros. Y lo es por la cantidad, la calidad, la variedad y el peso emotivo que tiene. La empecé hace quince años a la sombra de la de mi hermana, que por aquel entonces era ya fantástica.
El término lapicero es sinónimo de lápiz y sirve para designar un instrumento que permite escribir, dibujar y pintar con la posibilidad de eliminarlo con la goma de borrar. Curiosamente, el término lapicero tiene otro significado que no tiene el de lápiz, y es que lapicero se denomina también al contenedor o estuche donde se guardan los lápices.
A pesar de vivir en una sociedad digital, donde el ordenador, el móvil y la tableta rigen nuestras vidas, el lapicero sigue teniendo un papel fundamental. Hasta el punto de fabricarse en la actualidad millones de lapiceros al día, siendo Brasil el país que más produce.
Este instrumento de escribir es uno de los inventos que más importancia ha tenido a lo largo de la historia, siendo su influencia en el arte, la literatura y la ciencia transcendental. Se dice que uno de los primeros en utilizar el lápiz ha sido el pintor alemán Alberto Durero en el siglo XVI. En esa época, el lapicero era una barra de plomo con una aleación de estaño, denominada punta de plata, que se podía borrar con miga de pan.
El lapicero, tal como lo conocemos hoy, consiste en una barrita de grafito, mina o barra de pigmento, envuelta en una cápsula, normalmente con forma de cilindro, de madera, plástico, papel o metal. Al principio, el lapicero se recubría con cordel o cuero, siendo a partir de finales del siglo XVIII cuando se creó el lapicero de madera.
Tras el descubrimiento del grafito en 1564, la invención del lapicero fue cuestión de tiempo. Se atribuye dicha invención a dos personajes, que paralelamente, en el siglo XVIII, llegaron a su descubrimiento. Nos referimos al francés Nicholas Jacques Conté, que utilizó el grafito pulverizado, y al austriaco Joseph Hardtmuth, que mezcló grafito y arcilla.
Al principio, los ingleses monopolizaron el comercio del grafito y del lapicero, pero fueron los norteamericanos los primeros en abrir una fábrica para la producción industrial de los lapiceros.
En próximas entradas de En zapatillas o en zapatos os mostraré mi colección de lápices, que tanto me enorgullece y que resulta tan vistosa y curiosa.
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