Paseando por el mundo: La Concha: bahía y playa
La Concha: bahía y playa
La ciudad de San Sebastián, en euskera Donostía, situada en el Golfo de Vizcaya, a orillas del Mar Cantábrico y a veinte kilómetros de la vecina Francia, cuenta con una población de ciento ochenta y seis mil habitantes, que asciende hasta los cuatrocientos treinta y seis mil, si incorporamos su área metropolitana.
El paisaje y el desarrollo urbanístico de esta bella ciudad, conocida cariñosamente también por los nombres de Donosti, Sanse, Irutxulo, Hirutxulo, Easo o la Bella Easo, están dominados por la Bahía de la Concha. Este idílico entorno es el más conocido y representativo de la ciudad y, sin duda, el enclave más fotografiado.
Tanto los Montes Igueldo y Urgullo, como la Isla de Santa Clara, con su pequeña y coqueta playa, y la hermosa Playa de La Concha personalizan la Bahía. Esta última, ubicada al oeste de la desembocadura del río Urumea, posee una longitud aproximada de kilómetro y medio y una anchura de cuarenta metros
La Concha es una playa urbana, de accesos fáciles y cómodos, limpia y cuidada, que parte del Ayuntamiento y llega hasta el Pico de Loro. Posee arena clara, aguas cristalinas, y servicios de calidad en un entorno natural único y maravilloso.
También su entorno arquitectónico es impresionante, gracias a los edificios señoriales que se levantan al lado del paseo marítimo, y al mobiliario urbano (esculturas, farolas, barandillas, bancos y papeleras), que lo convierten en un bulevar elegante.
La ciudad, importante destino turístico y de veraneo, tiene otras playas como La Zurriola, surfera y de ambiente juvenil, o la Playa de Ondarreta, situada en un extremo de la Bahía y frecuentada sobre todo por familias. Sin embargo, La Concha es el corazón de esta hermosa ciudad, que late con la misma fuerza en los días nublados y en los soleados, en verano con miles de bañistas, o en la soledad del invierno, con la luz del día o con las sombras de la noche
En zapatillas o en zapatos os invitamos a que os acerquéis hasta este mágico lugar y os dejéis seducir por su belleza.













