Aficiones y pasatiempos: Mis pequeños tesoros
Mis pequeños tesoros
Todos tenemos pequeños tesoros que no nos gustaría perder. A menudo, son objetos que carecen de repercusión económica alguna, ya que su magnetismo viene dado por el afecto o el valor sentimental que portan. Estos tesoros ocupan un lugar importante en nuestro corazón y, sin saber exactamente la razón de ese apego, allí donde ellos están, se crea hogar.
Hoy En zapatillas o en zapatos quiero hacer un pequeño inventario de esa colección silenciosa de objetos que adoro y que ha traspasado su significado puramente material para formar parte del universo anímico o espiritual. Y es que estos pequeños tesoros pertenecen a mi historia personal y a la familiar y, a menudo, su irrupción tuvo un significado muy especial.
Dejando de lado las artesanías realizadas por mi hermana, las distintas colecciones que responden a mis múltiples aficiones, como son los lapiceros, los separadores, las gomas de borrar, los frascos de colonia, los patos, los cuadros, los playmóbiles, las casas de muñecas, las plantas y los libros, adoro y custodio una pequeña nómina de objetos cuyo valor no se paga con dinero.
En el puesto más elevado de esta sin par colección se encuentran tres pequeñas manualidades, realizadas por mis hijas cuando eran niñas. La corchera, el calendario y la pinza de sujetar, todos de madera y papel, presiden y han presidido desde hace muchos años todas las cocinas donde hemos vivido. Por nada del mundo podría deshacerme de estas tres joyas, que han sido testigos de todas nuestras alegrías y nuestras penas.
El reloj de cuco, originario de Suiza, ha cambiado tantas veces de casa y de ubicación, como lo hemos hecho también nosotros, que, desde luego, no han sido pocas. Actualmente, preside el vestíbulo de entrada y gracias a su canto jamás me siento sola.
Curiosamente, la mayoría de estos pequeños tesoros son tallas de madera, que han llegado a mis manos por caminos muy diferentes. La pareja de guerreros masáis, las efigies de los dos indígenas bolivianos, el cortador de caña cubano, la manzana, el mortero, y la majestuosa cabeza del indio americano, llamado familiarmente Jerónimo, son piezas que hacen hogar y que lo singularizan.
Los dos estilizados gatos de madera, que nos miran con dignidad desde el salón fueron una adquisición personal. Me enamoré de ellos en el mismo momento en que los vi en el escaparate de una tienda de artesanía de Santander. Entré en el establecimiento de inmediato dispuesta a todo tipo de sacrificio para hacerme con ellos. Por suerte, el comercio cerraba sus puertas definitivamente y el precio exigido fue muy poco elevado.
La
próxima semana prometo acabar de mostraros más objetos de mi caja de tesoros. Mientras
tanto, pensad cuales son los vuestros.
próxima semana prometo acabar de mostraros más objetos de mi caja de tesoros. Mientras
tanto, pensad cuales son los vuestros.
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