Paseando por el mundo: El Palacio del Marqués de Dos Aguas
El Palacio del Marqués de Dos Aguas
Para cualquiera que viaje hasta Valencia es de obligado cumplimiento acercarse hasta el centro histórico, al número 2 de la calle del Poeta Querol o al número 6 de la calle Cultura, para visitar el Palacio del Marqués de Dos Aguas. Sus impresionantes fachada y portada de alabastro, en estilo rococó, impresionan y anuncian lo que nos espera en su interior.
Este monumental edificio fue construido en estilo gótico en el siglo XV, con tres cuerpos dispuestos alrededor de un patio. Tras numerosas reformas, la planta actual es irregular y cuenta con dos patios y tres torres en las esquinas.
La mayor y más importante de las estructuraciones llevadas a cabo en el palacio fue la del siglo XVIII, realizada por el pintor Hipólito Rovira y Meri, por el escultor Ignacio Vergara Gimeno y por el decorador Luis Domingo. Esta renovación eliminó la estructura gótica anterior y transformó completamente la fachada.
La portada es una representación alegórica relacionada con el Marquesado de Dos Aguas. El palacio fue construido por la familia Rabassa de Perellós y fue su domicilio durante mucho tiempo. El título nobiliario De Dos Aguas lo adquirió en el siglo XVII de manos del Rey Carlos II. Esta mansión señorial, prototipo del poder económico, del lujo y de la opulencia, fue un modelo a imitar por los nobles de su época. En la actualidad, el inmueble pertenece al Estado.
La Virgen del Rosario preside dicha portada. A su lado, dos caudales de agua, que representan los dos ríos más importantes de la Comunidad Valenciana, el Turia y el Júcar, descienden y se funden en dos figuras humanas desnudas o atlantes.
El Palacio alberga el Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí, llamado así en honor a su creador. Este museo es interesante, tanto por las obras expuestas como por la historia y las anécdotas relacionadas con los usos, costumbres y fiestas de otras épocas.
Dentro del Museo merece mención aparte la recreación de una cocina valenciana, de principios del siglo XIX, de una casa de campo o alquería. En ella se pueden contemplar los utensilios propios de esta estancia, el mobiliario, las cerámicas tradicionales de Paterna y de Manises, los azulejos de vivos colores que representan escenas relacionadas con diversas actividades culinarias, y las baldosas populares. También hay que reseñar los retablos que aparecen en las paredes, como el de la Virgen de los Desamparados, el de Santa Bárbara o el de Santa Justa y Rufina.
Por
si todo lo dicho no fuera suficiente, también se pueden visitar numerosas salas
del Palacio, todas ellas decoradas lujosamente. Algunas de estas estancias son
La Sala Gótica, el Salón Chino o de Té, el Comedor, el Salón de Fumar, la
Antesala Distribuidora o Sala de Confianza, el Dormitorio de los Marqueses, el
Tocador de diario, el Tocador de lujo o de la Diosa Venus, el Salón Rojo, etc.
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En
zapatillas o en zapatos
os invitamos a visitar esta joya del extenso, rico e importante patrimonio
valenciano. Os prometemos que no os defraudará.
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