Paseando por el mundo: Descubriendo Zagreb (III)

Descubriendo Zagreb (III)
Zagreb es una ciudad que nos invita a callejear sin rumbo para disfrutar de todo su encanto. Descansar en cualquier plaza, jardín o café es perderse en el tiempo. El contraste entre lo hermoso y lo feo, lo cuidado y lo descuidado es más acusado que en otras ciudades. En parte, porque la urbe aún vive un periodo de recuperación, tanto a nivel económico como arquitectónico. Sin duda alguna, la ciudad se debate entre el pasado y el futuro. 

Una de las cosas que más sorprende al visitante es el elevado número de tranvías que circulan por la ciudad. Éste es el medio más utilizado y el único que puede acceder a determinadas zonas, como es el casco viejo o el centro. También asombra la cantidad de publicidad que llevan en el exterior.

El mercado Dolec, frontera entre la ciudad alta y la baja, es una de las visitas obligadas. El juego cromático de los productos expuestos no deja indiferente a nadie. Aquí aún es posible contemplar ciudadanos, recién salidos de los años cincuenta o sesenta del siglo pasado, en animada conversación con los personajes más vanguardistas del siglo XXI.

La Catedral de San Esteban era gótica pero se ha restaurado en estilo neogótico, tras la destrucción sufrida por un terremoto. En torno a este importante símbolo de la ciudad, se encuentra la antigua muralla con una de sus torres redondas. El Palacio Episcopal, otro símbolo de la ciudad, se haya también en los alrededores.

Los croatas presumen de ser, junto con los polacos, la reserva espiritual del catolicismo en Europa. Testimonios de esta afirmación no faltan en la ciudad. Llama la atención la pequeña capilla que se encuentra en el interior de la estación central de ferrocarril de la ciudad. Este lugar de culto está abarrotado de fieles todo día. Un gran número de viajeros se acercan para rezar cada vez que suben o bajan del tren.

Otro de los lugares más queridos para los habitantes de Zagreb, y que más sorprende a los turistas, es la Puerta de Piedra, uno de los edificios más antiguos y emblemáticos de la ciudad. Es la única puerta de las murallas que se conserva. Pero su gran valor no viene dado por su antigüedad, sino por albergar, protegido tras una verja, un cuadro considerado muy milagroso. Por ese motivo, la puerta y las paredes adyacentes están cubiertas de exvotos. 

Zagreb puede presumir de su variada y valiosa colección de arte urbano callejero. Numerosos murales decoran la ciudad, tanto en el centro como en los barrios más alejados. El arte alternativo goza de muchos simpatizantes. En el Art Park Zagreb, tanto en verano como en invierno, se organizan múltiples encuentros artísticos y musicales, alejados de las tendencias oficiales o académicas. Por este motivo, no resultan extrañas las proyecciones de películas no comerciales, las lecciones de arte impartidas por grafiteros o las jornadas de iniciación al yoga.

En zapatillas o en zapatos os invitamos a visitar esta ciudad diferente, donde aún hay cabida para las sorpresas. Zagreb es todo lo dicho y mucho más.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Paseando por el mundo: Escenas de la Semana Santa de Valladolid

Paseando por el mundo: El Nordiska Museet

Libros y lecturas: 1000 Símbolos. Lo que significan las formas en el arte y en el mito