Aficiones y pasatiempos: Un capricho elegante
Un capricho elegante
Después de meses visitando casas de muñecas de Playmóbil, más o menos personalizadas, En zapatillas o en zapatos os hacemos partícipes de la afición de una buena amiga por las casas victorianas en miniatura.
Su afición le viene desde antiguo, pero no ha sido hasta hace poco más de un año cuando ha podido cumplir su sueño de tener una elegante casa victoriana de muñecas. Ni qué decir tiene que esta casa es todo un lujo y un auténtico tesoro. La elegancia y el clasicismo de la vivienda son indiscutibles.
En el año 2017 RBA, el grupo líder en las publicaciones de libros, revistas y coleccionables, ofertó una casa victoriana, que venía acompañada semanalmente de algún mueble y de un fascículo. En ellos se mostraban algunas de las casas de muñecas más famosas del mundo. La colección constaba de setenta entregas semanales. La casa se envió directamente desde la editorial, con un tutorial e instrucciones para montarla.
Esta bella mansión está fabricada con materiales de calidad y se han cuidado todos los detalles, desde los papeles de las paredes, hasta los azulejos del baño y de la cocina, los cortinajes o las alfombras. La fachada, con puerta principal y siete ventanales con cuarterones, presenta tres aberturas y un tejado abuhardillado. Todos los muebles y accesorios son auténticas réplicas en miniatura de los originales victorianos.
La vivienda cuenta con seis estancias. En el piso superior se encuentran los dormitorios, el matrimonial y el infantil. En ambos casos la decoración es perfecta y el mobiliario el adecuado. El ambiente y los objetos están perfectamente ambientados. Se han cuidado minuciosamente todos los elementos; sirvan como ejemplo los cuadros, el sombrero, los juguetes, o la pizarra con las tizas. El mobiliario de madera y los textiles aportan calidad y calidez. Contrastan la sobriedad y los colores oscuros del dormitorio principal con el del bebé, de tonalidades claras y mucho más alegre.
En la planta intermedia, se encuentra el salón, que, a pesar de no disponer de muchos muebles, cuenta con un piano, una vitrina y un sorprendente árbol de Navidad. En la habitación del lado se ha instalado un amplio y luminoso baño. También aquí es de destacar la disparidad de texturas y de colorido que existen entre ambas estancias. Sobresalen, por el mimo con que están hechos, el cesto de la ropa y la cisterna.
La planta baja da cobijo al comedor y a la cocina. El primero hace también las veces de vestíbulo, ya que de aquí parte la escalera. En este caso, el mobiliario es abundante y variado: mesa, sillas, reloj de péndulo, vitrina con espejo, chimenea, paragüero y carrito camarera. El gusto por el detalle se observa tanto en el espejo de pared como en la escultura, la licorera o el cubre chimenea.
La cocina dispone de una preciosa y robusta alacena, donde se almacenan botes y tarros de cristal junto a la cesta y la caja de verduras y frutas. Una tarta de chocolate espera el momento de ser servida sobre una mesa de alas. Los cojines de las sillas están coordinados con el faldón que cubre los bajos del fregadero. Junto al pequeño armario de la pared se encuentra un curioso teléfono de la época.
La vivienda victoriana nos reserva aún dos sorpresas más: una completa vajilla con cubertería para cuatro comensales y un juego de café para seis. Todos los elementos de estos juegos están tan bien trabajados que cuesta creer que son miniaturas.
Sin duda alguna, de esta preciosa mansión se podrían decir muchas más cosas, pero todas ellas no significan ni dicen tanto como el valor sentimental que este maravilloso capricho tiene para su propietaria.










