Paseando por el mundo: Descubriendo Zagreb (II)
Descubriendo Zagreb (II)
Zagreb es una caja de sorpresas que hay que descubrir caminado por la ciudad. Entre los hallazgos más sorprendentes con los que se encuentra el viajero están los de la variedad y la cantidad de museos y de galerías de arte que existen en el núcleo urbano.
Si de algo puede presumir la capital de Croacia es de la originalidad y calidad de algunos de sus museos. Entre los más sorprendentes figura el Museo de las ilusiones, ideal para visitar con niños, dónde los estímulos sensoriales van de la mano de la pedagogía. Por su parte, El Museo de las setas asombra al visitante con la exposición de más de mil hongos.
El Museo de Ivan Mestrovic está ubicado en la casa donde vivió este artista, uno de los más conocidos y prestigiosos del país. El Museo de Historia de Croacia se sitúa en un gran palacio, donde se narra la historia, la cultura y la economía del país. El Museo de la Ciudad de Zagreb está instalado en el antiguo y hermoso convento de las monjas clarisas. El Museo de Arte Naif, fiel a este estilo artístico, y el Museo Técnico, en cuyas salas se muestran varios descubrimientos relacionados con la ciencia y la tecnología, son otros museos de visita obligada.
Pero sin duda alguna, el museo más asombroso y original de la ciudad, y único en el mundo, es el Museo de las Relaciones Rotas. Dentro de las paredes de un palacio barroco se exponen cientos de objetos pertenecientes a amores truncados. Junto a ellos aparece una breve explicación, en varias lenguas, relativa a su origen. El punto de partida del museo fue una colección de objetos procedentes de parejas separadas que se encontraba en Buenos Aires.
Una pareja de artistas croatas recién separados, ella productora de cine y él escultor, decidieron entre bromas exponer los objetos que cada uno de ellos había olvidado en la casa del otro. A partir de ahí surgió el Museo de las Relaciones Rotas.
Pero como no todo consiste en visitar museos en Zagreb, es obligado e imprescindible disfrutar todos los días, pero sobre todo el sábado y el domingo, de la Spica, similar a nuestro aperitivo, que en esta ciudad se convierte en rito. Para ello podemos acudir al Café Palainovska, el más antiguo de la ciudad, inaugurado en 1846, y con un aire vienés encantador y decadente, o al Café Kino Europa, que destaca por su estructura acristalada y la bondad del café.
En zapatillas o en zapatillas os prometemos seguir revelando más secretos de esta sorprendente ciudad.

















