Paseando por el mundo: Liubliana

Liubliana
A pesar de recibir cada año multitud de visitantes del país y del extranjero, Liubliana (Ljubljana en esloveno) es una de las capitales europeas más desconocida. La ciudad es universitaria, culta, bella, elegante, limpia, coqueta y tranquila. La abundancia de amplias zonas verdes, como el parque Tivoli, han permitido que fuese declarada, en 2016, la Capital verde de Europa.

Con sus doscientos setenta mil habitantes, es la urbe mayor y más importante del país. Sin poseer un gran patrimonio artístico, alberga importantes edificios modernistas, interesantes iglesias barrocas y monumentos dignos de admirar como la Catedral de San Nicolás, la Iglesia de la Anunciación, el Castillo y su funicular, el Ayuntamiento, El Palacio del Seminario o el Puente de los Dragones.

Callejear por sus calles empedradas o por las amplias avenidas resulta muy agradable. Es una ciudad para caminar y para disfrutar. Combina a la perfección la historia, la tradición, la modernidad y la vanguardia.

En el año 1895 un terremoto asoló la ciudad y obligó a su remodelación. El encargado de llevarla a cabo fue el arquitecto esloveno, de origen italiano, Max Fabiani (1865/1962), que había trabajado con gran éxito en Viena. Restauró muchos edificios y rediseñó numerosas calles. Sin duda alguna, el aspecto actual de la ciudad se debe a la labor de este arquitecto y a la de su colega Plecnik.

Joze Plecnik (1872/1957), el arquitecto esloveno más internacional y mejor valorado, ha dejado también su impronta artística en la ciudad. Él fue el encargado de transformar Liubliana en una urbe moderna, sin renunciar a su herencia histórica. Su objetivo era convertir la ciudad en una nueva Atenas, para que brillara con luz propia.

Él llevó a cabo la construcción o la restauración de importantes edificios y el diseño de calles, jardines y puentes. Una de sus obras más importante es el Mercado, levantado a orillas del río Ljubljanica, en el centro de la ciudad. Son creaciones suyas también la Biblioteca Nacional y Universitaria, La Iglesia de San Miguel y el cementerio Zale. Su propia casa es hoy un museo.

La ciudad, enclavada a medio camino entre Italia y Austria, es un punto de intersección y de encuentro entre el mundo latino y el austro-húngaro. A pesar de su proximidad a los Alpes, la herencia mediterránea se nota en las numerosas fuentes de la ciudad, decoradas por artistas italianos, en los aledaños del mercado, donde abundan los cafés y las terrazas, en los coloristas edificios y en el mobiliario urbano muy del gusto clásico romano y griego.

La oferta gastronómica y cultural de la ciudad es amplia, sobre todo en verano. El amor de los eslovenos por la música y la lectura queda patente en las calles, donde abundan los puestos de lectura al aire libre y las actuaciones de los  músicos callejeros.

En
zapatillas o en zapatos

os invitamos a conocer esta ciudad considerada por muchos como una pequeña joya
o como el escenario de un cuento de hadas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Paseando por el mundo: Escenas de la Semana Santa de Valladolid

Paseando por el mundo: El Nordiska Museet

Libros y lecturas: 1000 Símbolos. Lo que significan las formas en el arte y en el mito