Paseando por el mundo: Callejeando por Londres (II)
Callejeando por Londres (II)
Callejear por Londres es encontrarnos con algunos de los Museos más importantes del mundo. Tales como el British Museum, la National Gallery, el Museo de Madame Tussauds, el Tate Modern o el Museo de Historia Natural.
Pasear por Londres en llegar a Trafalgar Square y contemplar la columna levantada en honor a Nelson y ver el sinfín de idas y venidas de londinenses y turistas. Sin duda algún, éste es uno de los puntos de encuentro más importantes de la ciudad.
El famosos Royal Albert Hall es un teatro que ofrece distintos espectáculos musicales a lo largo del año, como ballet, ópera, pop, rock o conciertos de música clásica. Pasear por el barrio de Covent Garden es encontrarnos con artistas, con artesanos, con cafeterías llenas de encanto y con pequeñas tiendas que nos sorprenderán.
Caminar por Londres es seguir los pasos de magos y brujos buenos de la mano de Harry Potter y llegar hasta la estación de King´s Cross para buscar el andén 9 ¾; o al Callejón Diagon para comprar una varita mágica como la de nuestro amigo el mago. Sin duda alguna, descubrir los lugares que inspiraron a J.K. Rowling es adentrarse en un mundo lleno de imaginación.
Si preferimos las novelas de detectives, podemos ir tras los pasos del detective belga Hercules Poirot o de su homónimo el caballero inglés Sherlock Holmes, visitando los lugares en los que sus autores, Agatha Christie y Arthur Conan Doyle, ambientaron las novelas y los cuentos cortos.
Si somos aficionados a las historias de crímenes, tenemos que elegir la ruta de Jack el Destripador y visitar los pequeños callejones, donde la luz de gas aún tiene presencia. Por el contrario, si somos admiradores de los Beatles, el grupo musical más famoso del siglo XX, seguiremos su rastro para ver los sitios donde ensayaban o actuaban.
Andar por Londres es conocer algunos de sus pubs más famosos, en los que las historias tenebrosas se mezclan con las risas y las canciones; es acercarse hasta la plaza de Piccadilly Circus y dejarse llevar por cualquiera de las arterias que de ella parten; o visitar los barrios de Notting Hill, el Soho o Chinatown.
Estar en Londres y no pasear al lado del Parlamento, de la Abadía de Westminster o del Palacio de Buckingham es un sacrilegio. El cambio de guardia llevada a cabo por la infantería real es uno de los espectáculos callejeros más vistos cada día. Los soldados, vestidos con sus casacas rojas y sus sombreros de oso, son uno de los iconos londinenses más conocidos en cualquier rincón del mundo.
Recorrer Londres a pie implica cruzar una y otra vez los puentes que atraviesan el Támesis, siendo el puente levadizo de Tower Bridge el más famoso por alzarse al lado del castillo más antiguo de la ciudad, conocido como la Torre de Londres. Pasear por la ciudad es tropezarse con oleadas de elegantes ejecutivos, que comen un bocadillo o esperan su turno en cualquier puesto callejero de la City.
En zapatillas o en zapatos os invitamos a deambular sin rumbo fijo por la ciudad del Támesis, mientras la London Eye o noria de Londres, nos observa. Si lo que deseamos es tener una visión de toda la ciudad, esta noria, que mide ciento treinta y cinco metros de altura y da una vuelta cada treinta minutos, nos ofrece las mejores vistas de Londres desde cualquiera de sus treinta y dos cabinas.
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