Libros y lecturas: Sin compromiso
Sin compromiso
Cuando mis hijas me regalaron la novela Eligible (2016), traducida al español como Sin compromiso (2017), tardé meses en empezar a leerla porque me sentía incapaz de traicionar la memoria de Jane Austin (1715/1817).
Conocedora de que la autora norteamericana Elizabeth Curtis Sittenfeld (1975) había escrito una revisión, adaptación y actualización de la novela clásica Pride and Prejudice (1813) (Orgullo y prejuicio) de la famosa novelista inglesa, me parecía un sacrilegio, a la vez que temía que el resultado fuera tan desastroso que, indirectamente, enturbiara mi romance con las heroínas de Orgullo y prejuicio Jane y Lizzy.
Sin compromiso es una versión moderna, ambienta en la ciudad de Cincinnati, en el estado norteamericano de Ohio. Allí sigue viviendo el matrimonio Bennet con tres de sus hijas: Mary, que está estudiando su tercera carrera, y las pequeñas Kitty y Lydia, que ni estudian ni trabajan, dedicando su tiempo al crossfit y a las dietas.
Por su parte, las hermanas mayores, Jane y Elizabeth, viven independientes, desarrollando sus propias carreras profesionales. La primera, a punto de cumplir los cuarenta años, es monitora de yoga y aspira a ser madre. La segunda, conocida por Liz o Lizzy, trabaja como redactora en una revista de mujeres y mantiene una relación estable pero con poco futuro con Jasper.
Una operación de corazón al padre de familia obliga a las dos hijas mayores a volver a la casa paterna para ayudar a sus padres. La madre de familia, adicta a la teletienda, está obsesiona con casar a sus hijas. La llegada de las mayores obligará a la mujer a intensificar la búsqueda de pretendientes. Los ricos y elegantes caballeros Bingley y Darcy son ahora médicos. El primero es famoso por solicitar esposa en un programa de televisión, y el segundo es un prestigioso neurocirujano.
La novela, a diferencia de la original, es voluminosa gracias a sus quinientas cuarenta páginas. Sin embargo, los capítulos son muy cortos, algunos de ellos tienen solamente dos páginas. Es por tanto, una novela de fácil lectura pero que requiere tiempo.
Los primeros capítulos no me emocionaron demasiado, pero, en la medida en la que iba consumiendo páginas, el libro me atrapó y mantuvo todo mi interés. Es una novela elegante, sofisticada y entretenida. La pasión y la diversión están aseguradas. Los personajes se identifican, en mayor o menor medida, con los originales.
En
zapatillas o en zapatos
os recomendamos la lectura de la romántica novela Sin compromiso, tantos si
sois fieles de Jane Austin como si no la conocéis.








