Jardinería: El otoño se viste de color (II)
El otoño se viste de color (II)
La fotosíntesis es la culpable de la variación cromática del otoño. Es decir, el color de la vegetación, árboles y plantas es el resultado de la clorofila de las hojas, que transforman el agua y el dióxido de carbono en nutrientes. En esta época del año, en contraposición al verano, las plantas fabrican mucho menos clorofila, al ser los días mucho más cortos,se disfruta de menos horas de luz.
Por este motivo, entran en acción otros elementos como los caretenoides, que capturan la luz y dan a las hojas ese tono oro intenso o amarillo. Por su parte, la antocianina genera en algunos árboles los colores rojo y púrpura, tan llamativos en algunos arces y robles.
En los días soleados y moderadamente fríos de esta estación, los colores se vuelven más intensos. Por el contrario, si no sale el sol y las temperaturas se acercan a los cero grados, las hojas se vuelven marrones y se mueren.
Gracias a estos fenómenos, en el otoño los campos y los bosques se vuelven amarillos, marrones y rojos. Estos tres colores tiñen todo el paisaje. Las distintas tonalidades y su intensidad están ligadas al clima del lugar. De ahí, que ejemplares de una misma especie tengan aspectos y colores muy diferentes según su localización física.
Este colorido otoñal ha sido y es motivo de inspiración para los artistas, que desean plasmar en sus lienzos los colores cálidos de estos meses. Los rojos, ocres y amarillos parecen contener y custodiar el calor del verano frente a la realidad atmosférica. Monet, Polinov, Pissarro, Van Gogh o Hartley, entre otros muchos, reflejaron en sus obras toda la belleza cromática de esta estación.
La
lluvia añade también su nota de color, regalándonos hermosas tonalidades de verdes,
mientras que el cielo nos obsequia con una amplia gama de azules y un gran abanico de nubes de colores, que van desde el blanco más puro al gris más
intenso.










