Decoración: Los cojines

Los cojines
En zapatillas o en zapatos vamos a dedicar esta entrada al cojín, un objeto muy habitual en nuestras casas. Este elemento o complemento tiene muchos años de historia y cumple, sobre todo, una función decorativa. 

Parece ser que la palabra cojín deriva del término latino coxinum, cadera, que, a su vez, tenía su antecedente en otra palabra griega con el mismo significado. Este origen etimológico está relacionado con la milenaria costumbre de colocar bajo la cadera un objeto blando.

Se define como cojín “el saco de tela que puede tener diversas formas y tamaños, relleno de material blando, como espuma, plumas o alguna fibra, y sirve para apoyar parte del cuerpo cuando se está sentado, arrodillado o tumbado”.
El cojín es una especie de almohada, que se puede utilizar tanto en el interior de las viviendas como en el exterior. En este último caso, sirve para protegerse de los insectos y de la humedad. El cojín se conoce también como almohadón o almohada cuadrada, redonda o rectangular, a pesar de que, en la actualidad, tiene muchas otras formas: estrellada, de media luna, antropomórfica o figurativa.

Al principio, el cojín tenía un papel exclusivamente funcional para proporcionar comodidad y suavidad al cuerpo humano. Es más tarde cuando adquiere el carácter decorativo. Se sabe que, en la época de Buda, hace más de dos mil quinientos años, ya se utilizaban cojines rellenos de hojas secas, muy parecidos a los actuales. En Egipto, en el periodo de los faraones, se acostumbraba a rellenarlos con lana o fibras vegetales. En la Edad Media eran de gran tamaño, con la funda generalmente de cuero. Eran utilizados por las clases adineradas, clero y nobleza, mientras que el pueblo llano se limitaba a descansar directamente sobre la paja.

A partir del siglo XVII y hasta el XIX, tanto en España como en Francia, los cojines se utilizaban como asientos en las celebraciones importantes y, según su ornamentación o el material empleado, se conocía el poderío de la casa y de la familia. Además, en las iglesias estaba permitido utilizar cojines para arrodillarse.

Hay dos culturas en las que los cojines han tenido y aún tienen un papel transcendental. Nos estamos refiriendo a la asiática, especialmente la china, y la árabe. En ambas civilizaciones, sigue siendo habitual sentarse sobre los cojines para rezar o meditar. 

El cojín durante siglos también se asoció a las personas débiles o enfermas. De esta forma, era habitual que quienes tuvieran problemas en las vías respiratorias utilizaran los cojines para facilitarles la respiración. A los enfermos también se les ofrecían cojines para aislarlos de la frialdad del suelo.

Hoy los podemos encontrar adaptados a todas las necesidades, antialérgicos y fáciles de lavar y mantener. En la medida en que el cojín incrementó su papel decorativo en detrimento del funcional, el tamaño del cojín se redujo.

En el presente, los cojines son elementos cotidianos básicos e imprescindibles en cualquier decoración, existiendo, como en todos los aspectos sociales, modas y tendencias. Su utilización debe basarse en tres premisas importantes: ofrecer comodidad, integrarse en la decoración, y combinarse de forma acertada.

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