Decoración: Cómo transformar un rincón caótico en un espacio polivalente
Cómo transformar un rincón caótico en un espacio polivalente
En zapatillas o en zapatos queremos dedicar la entrada de hoy a una de las piezas claves de la casa, que se mantiene siempre en un segundo plano, que es maltratada decorativamente hablando y que permanece casi siempre en la clandestinidad. Y todo ello, a pesar de ser uno de los rincones más importantes e imprescindibles de cualquier hogar.
No siempre ocupa necesariamente un espacio propio, sino que se encuentra enclavado en la cocina, en el baño o en cualquier otra pieza secundaria de la vivienda. Nos estamos refiriendo al tendedero, lavadero, zona de planchado, despensa, o trastero. Es ese espacio, bien definido y delimitado, donde se almacena la ropa, sucia o limpia, se tiende o se instala la caldera, la lavadora o la secadora.
En los pisos modernos acostumbran a tener su propio espacio. La mayoría de las veces el lugar es el resultado de cerrar una pequeña terraza o tendedero. Es donde se acostumbra almacenar las bolsas, las cajas, los cubos del reciclaje, los zapatos, los detergentes, la comida de la mascota, el agua, la leche o mil productos o cosas que son imprescindibles tener a mano pero no a la vista.
La mayoría de las veces, sobre todo si están retirados de las zonas sociales o públicas de la casa, acostumbran a estar abigarrados y a ser un amplio y heterogéneo conjunto de objetos y de utensilios que siguen una pauta o lógica de colocación solamente comprensible para algunos de los miembros de la familia. Acostumbran a ser lugares antiestéticos, destartalados y desordenados. Y muchas veces también feos, tristes y oscuros.
Sin embargo, es sencillo y bastante económico convertir este rincón o habitación caótica en funcional, práctica, luminosa, alegre y divertida. Todo ello sin renunciar a ninguna de sus funciones o utilidades. Podemos racionalizar y embellecer el espacio simplemente designando un sitio para cada cosa y una cosa para cada sitio.
Si introducimos un tendal de izar, cestos, bandejas y un mobiliario adaptado al plano de la estancia, el resultado será altamente satisfactorio. Si, además, incorporamos perchas y ganchos para mantener todo fijo, sujeto y ordenado, conseguiremos transformar un trastero en un espacio polivalente en el que se puede lavar, tender, planchar, almacenar, pintar, coser, leer o cualquier actividad que deseemos.
Para dar calidez a este espacio, es suficiente con introducir una alfombra, una planta o jugar con los colores. Una caja destartalada, sucia y fea se puede sustituir por otra nueva, limpia y divertida, cumpliendo la misma función. Con ese simple cambio, desencadenamos la transformación.
Mañana es el mejor momento para reconquistar y colonizar ese rincón o habitación de los mil usos y darle vida y color.
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