Paseando por el mundo: La Alcaicería de Granada

La Alcaicería de Granada
Por muchas veces que se visite Granada, no deja nunca de sorprender. Esta ciudad posee tal cantidad de joyas arquitectónicas y de lugares emblemáticos, que es imposible no caer rendido a sus pies. Pasear por Granada, por el casco viejo y por los barrios del Albaicín, Sacromonte o Realejo, entre otros, es sumergirse en un maravilloso pasado que el presente no ha conseguido superar. 

Granada es una puerta al mundo árabe, un crisol de culturas y de tradiciones que aún perduran. Uno de esos lugares emblemáticos y únicos, situado muy cerca de la Catedral y del Corral del Carbón, es la Alcaicería, heredera directa del urbanismo árabe.

En El Al-Andalus se creó una zona delimitada destinada a la fabricación y venta de seda denominada Alcaicería. Con el paso del tiempo, este espacio se convirtió en un mercado de productos textiles. Actualmente, alberga todo tipo de productos artesanos y de regalos, muy apropiados para uno de los principales enclaves turísticos del país.

La Alcacería es un curioso entramado de callejas situadas entre la Catedral, la Gran Vía, la Plaza Bib-Rambla y la calle de Los Reyes Católicos. Se fundó en el siglo XIV, de acuerdo con el patrón típico de barrio o zoco musulmán. Era un recinto con ocho puertas que se cerraban por la noche. La estructura de las casas y de sus muros convertían este espacio en una ciudadela, o recinto fortificado situado en el interior de una ciudad, que servía de refugio en caso de asedio.

La actual Alcaicería de Granada se levanta sobre el emplazamiento de la antigua, que arrasó un incendio en el año 1843. Hoy el lugar sigue conservando bastantes rasgos de los zocos árabes, manteniendo un marcado carácter comercial. Entre los productos artesanos más destacados que podemos encontrar sobresalen las taraceas o incrustaciones de madera y la loza de Fajalauza. Ésta es de barro vidriado y con decoración; su origen se remonta al siglo XVI en el Albaicín. Son numerosos los bazares y las joyerías.

La moderna Alcaicería es fruto de una restauración que adaptó la tradición árabe a los nuevos postulados comerciales del siglo XIX. No hay ningún otro lugar en esta hermosa ciudad que albergue, en un espacio tan pequeño, mayor derroche de color y de animación. Pasear por sus callejas y contemplar los objetos expuestos es un auténtico deleite para la vista y un inmenso probador de aromas y olores.

En zapatillas o en zapatos os animamos a conocer Granada, una bella ciudad punto de encuentro de Oriente y Occidente. Visitar la pequeña, coqueta y vistosa Alcaicería, vestigio de un cultura que aún permanece muy viva, resulta una experiencia maravillosa.

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