Decoración: Cómo decorar con alfombras
Cómo decorar con alfombras
Las alfombras tienen tantos seguidores como detractores. Para los primeros, es impensable una casa sin ellas. Para los segundos, las alfombras no aportan más que calor y polvo, y son un engorro para limpiar. En zapatillas o en zapatos nos gustan las alfombras y creemos que un hogar sin ellas está casi desnudo.
El término alfombra es un vocablo que procede de la lengua árabe y que la Real Academia de la Lengua define como "un tejido de lana o de otras materias, y de varios dibujos y colores, con que se cubre el piso de las habitaciones y escaleras para abrigo y adorno". Pueden cubrir, por tanto, cualquier pieza de la casa: vestíbulo, pasillo, salón, dormitorio, comedor, cocina, baño, lavadero y terraza.
Las alfombras llegan a Europa gracias a las Cruzadas, popularizándose en el siglo XVIII. En un principio, se utilizaban a modo de tapices o de tapetes sobre las mesas. Más tarde es cuando se empiezan a cubrir los suelos con ellas. La alfombra en el mundo árabe tenia, y tiene, un papel tan importante que la mitología y las leyendas recogen la presencia de las alfombras mágicas voladoras, capaces de transportar a hombres y mujeres de un lugar a otro en breves instantes.
Existe una amplia tipología de alfombras, en función del tamaño, del material, de la forma, de la elaboración, de los tintes, del colorido, de los dibujos, de la extensión del pelo, del país de origen y del destino más apropiado. Originariamente, las alfombras de pequeño tamaño, conocidas como tapetes, eran propias de los pueblos nómadas. Gracias a su reducido volumen resultaban fáciles de trasladar. Por el contrario, las de gran tamaño nacieron con la intención de fijarlas en un lugar.
Las alfombras tienen un papel esencial en la decoración. Son la solución perfecta para delimitar espacios dentro de una misma estancia. Colocar en el suelo alfombras facilita la división visual de la habitación, sin necesidad de recurrir a barreras para separar los distintos ambientes. Además, es la opción perfecta para lograr una mayor sensación de amplitud.
Una de las formas más sencillas y prácticas de aumentar la luminosidad y el color de una habitación es colocar alfombras. Para ello, es imprescindible elegir aquella que mejor se adapte al espacio y a los muebles. Una buena selección consigue resaltar la habitación, dándole un aire diferente.
Actualmente, existe en el mercado tal cantidad de alfombras, con un amplio abanico de precios y de calidades, que es sencillo encontrar la alfombra ideal para cualquier estancia de la casa. Hasta ahora era muy difícil ver en las cocinas o en las terrazas alfombras por considerarlas no apropiadas por estar estos lugares expuestos al polvo, la suciedad o la grasa. Afortunadamente, el concepto de cocina sucia, desordenada y grasienta pasó a la historia. Hoy entendemos la cocina como la pieza más importante de la casa, hasta el punto de triunfar un solo ambiente de cocina, salón y comedor. Lo mismo ocurre con los balcones o las terrazas, que hoy son las zonas más privilegiadas de las casas.
La alfombra es sinónimo de calidez y de comodidad. Pero también de belleza, ya que por si misma puede embellecer el rincón más oscuro o triste de nuestro hogar. Por lo tanto, la alfombra es una apuesta segura que nunca falla. Según la elección que hagamos, daremos un toque bohemio, refinado, campestre, sofisticado, natural, infantil, desenfadado, serio, austero o divertido a la habitación.





















