Paseando por el mundo: Monasterio de Pazaislis (Lituania) (II)
Monasterio de Pazaislis (Lituania) (II)
Además de la iglesia del Monasterio, cuya planta exagonal y fachada cóncava supusieron innovadoras soluciones arquitectónicas, la sacristía es una estancia sumamente interesante, tanto por la decoración de los techos como por los paneles de madera tallados que recorren las paredes, y donde las conchas son las protagonistas. El suelo se encuentra actualmente muy deteriorado.
Otra de las visitas obligadas del monasterio consiste en bajar por una pequeña y pendiente escalera hasta la cripta que alberga las tumbas, saqueadas y vaciadas, de los monjes y las monjas que habitaron en el lugar. Se accede a ella a través de una habitación con sobria decoración en las paredes pero con gran derroche ornamental en el techo.
La cripta resulta sorprendente por la forma curiosa de enterrar a los muertos. Los cadáveres se colocaban amortajados, pero sin caja, sobre un tablero corredero de madera. Éste cuenta con un tope en la parte más exterior para sujetar la cabeza y evitar que el cuerpo se desplazara con el movimiento. Posteriormente, se tapiaba la tumba. Numerosas inscripciones rodean los antiguos sepulcros.
El monasterio se encuentra aún en plena fase de restauración, con lo cual no es extraño encontrarse con numerosos restos escultóricos y arquitectónicos en las distintas dependencias. A pesar de que se han invertido hasta el presente mucho tiempo y dinero en poner a punto nuevamente el monasterio, es evidente que todavía queda bastante tarea por delante.
Tanto el claustro como los edificios colindantes resultan austeros y grandiosos. Cuando visitamos el lugar, el día era magnífico y nos sorprendió el azul del cielo, el verde de la vegetación y la pureza de los edificios.
El Museo, inaugurado en el año 2011, está instalado en un ala meridional del monasterio, al lado de un hermoso patio, donde impera la tranquilidad. El museo es eminentemente sacro, en el que se expone la historia del monasterio y de la iglesia. Sin embargo, también tienen cabida la cultura y los distintos y contradictorios pensamientos políticos que rigieron el monasterio.
El museo tiene una finalidad educativa. Por ese motivo, cuenta con varias aulas adaptadas para los adultos y para los niños. A lo largo del año se programan encuentros con colegios y centros culturales para mostrar el patrimonio del Monasterio.
Estéticamente, el museo resulta atractivo, moderno y vistoso. Hay un apartado dedicado a las tareas y trabajos llevados a cabo por las órdenes religiosas que ocuparon y aún ocupan el recinto. Por ese motivo, hay numerosas alusiones al mundo del libro y de la escritura.
Sin duda alguna, la visión del monje escribiendo en su escritorio resulta espectacular. A primera vista, parece auténtico. Situado en un rincón de la sala sorprende y asusta a la vez porque no se le visualiza hasta el último momento. Es una magnífica reproducción que destaca por su realismo. Es un atractivo más del monasterio de Pazaislis.
El broche indiscutible del monasterio se encuentra en un rincón del jardín, a la sombra de un gigantesco y centenario árbol, y al lado del vetusto pozo de agua. Sentarse en uno de los bancos de este hermoso paraje es, sin duda alguna, tocar el cielo en la tierra. Pocas veces en mi vida he sentido mayor quietud. Acercarse al Monasterio de Pazaislis es perderse en el tiempo, entre elegantes edificios y personales obras de arte.
En zapatillas o en zapatos creemos que este lugar es uno de los más atractivos que hemos contemplado. En contadas ocasiones la fuerza de la naturaleza y la mano del hombre se han fusionado de manera tan modélica.
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