Libros y lecturas: Cuentos infantiles políticamente correctos

Cuentos infantiles políticamente correctos

Cuando leí, en el año 1995, el pequeño libro Cuentos infantiles políticamente correctos fue todo un descubrimiento, tanto por la forma satírica y divertida de actualizar los cuentos de siempre de la sociedad occidental, como por la nueva perspectiva emocional y cultural que proponía.



El escritor estadounidense James Finn Garner (1960) es el autor de este divertidísimo libro que conjuga contenido y estilo con soltura, sin renunciar a la más despiadada crítica de una literatura infantil, que, a finales del siglo pasado, aún leían nuestros niños, a pesar de su contenido claramente sexista, discriminatorio, injusto, tendencioso y, a menudo, denigrante y ofensivo para algunos personajes que, realmente, representaban prototipos.



El autor utiliza la sátira para revisar y reescribir los cuentos tradicionales que nos han llegado, gracias a la tradición oral, primero, y a la escrita, después. Para lograr su objetivo, el escritor emplea palabras de moda en esos años políticamente correctas, parodiando situaciones y personajes. Tanto los diálogos como la narración son revisados, introduciendo cambios de guión o de trama y, a menudo, intercambiando los papeles de los héroes y de los villanos.


Caperucita, Blancanieves, los Tres cerditos o Cenicienta son algunos de los personajes cuyas historias nos las relata Finn con humor e ingenio. Personajes que, para bien o para mal, en la actualidad muchos niños los conocen solamente a través de dibujos animados, o los desconocen porque las tecnologías y las nuevas ofertas literarias infantiles van por otros caminos.


Cuentos infantiles políticamente correctos ha perdido parte de su frescura e innovación porque la sociedad ha cambiado muchos en las últimas décadas. Algunas de las situaciones narradas como absurdas o irrisorias están plenamente instaladas en nuestra sociedad. A pesar de todo ello, el libro sigue siendo divertido, imaginativo en la forma y profundamente interesante en el fondo.


Es una lectura perfecta para estos días de verano. Se lee en un momento y no se pierde la sonrisa desde la primera hasta la última página.

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