Nuestras mascotas: La alegre Moka
La alegre Moka
Cuando irrumpió en nuestras vidas Moka, después de meses de estudio y negociaciones, ningún miembro de la familia podía suponer el cambio que su entrada en nuestras vidas nos iba a traer. Nunca habíamos tenido mascotas y ese mundo nos resultaba totalmente desconocido. Éramos, pues, novatos en la atención, cuidado y conocimiento de las necesidades de un perro.
Con la perspectiva que dan ya los tres años que llevamos conviviendo, puedo afirmar que nuestro hogar, gracias a Moka, se ha llenado de alegría y nos ha hecho personas más tolerantes. Parece mentira que un ser tan pequeño, de poco más de tres kilos, y con un cerebro poco mayor que una nuez, puede alterar tan positivamente nuestra existencia.
Sabíamos de la inteligencia y de la destreza de muchos animales, pero la realidad ha superado con creces estas premisas. Moka es un caniche del tamaño más pequeño que existe, denominado toy. Este nombre, juguete, le viene al dedo porque, tanto con pelo largo como con pelo corto, es igual que un peluche. A nosotros nos encanta abrazarla y achucharla y a ella le complace que lo hagamos.
En el tiempo que llevamos compartiendo nuestras vidas, no ha habido un solo día que no nos haya aportado felicidad. Moka es una perrita divertida, juguetona, dormilona, limpia, cuidadosa y extraordinariamente cariñosa, que nos quiere y nos adora con locura. Su vida gira entorno a nuestras idas y venidas. Su ritmo vital se mueve entre la loca alegría de vernos llegar y la plena confianza en que volveremos.
Cualquier profano del mundo perruno no cree nuestra afirmación de que la pequeña Moka entiende absolutamente todo cuanto le decimos. Y es que es una perrita sumamente lista, inteligente y curiosa, que está en estado de alerta y captando información durante las veinticuatro horas del día. En un estudio de la Universidad canadiense British Columbia se afirma que un perro distingue más de 160 palabras, pudiendo superar con creces muchos ejemplares dicha cifra. Yo puedo asegurar que nuestra mascota conoce muchísimas más. No es necesario dirigirse a ella para que ésta entienda de lo que estamos hablando.
Entre sus numerosas virtudes, Moka tiene tres pequeños puntos débiles que configuran su personalidad. Los caniches son malos y caprichosos comedores en general, y nuestra mascota cumple esta norma con creces. Darla de comer, en determinados días, es una auténtica tortura. Los viajes en coche con Moka pueden resultar un tormento. Su excitación por salir y llegar la hacen jadear, ladrar y llorar sin posibilidad de hacerla callar. A Moka no le hacen demasiada gracia los demás perros. Hasta hace poco ladraba cuándo alguno pasaba a su lado. En la actualidad, se limita a mirar para otro lado e ignorarlos, a no ser que sean ya viejos camaradas. En ese caso, les permite la licencia de quedarse a su lado, pero sin interrelacionarse con ellos.
Moka es una ladrona de calcetines profesional, que no hace asco ni a los limpios ni a los sucios. Es capaz de localizarlos, cogerlos, apropiarse de ellos y guardarlos en cualquier rincón de la casa. Increíblemente, nuestra pequeña no ha estropeado o roto en estos tres años absolutamente nada, ni siquiera sus muñecos. Resulta sorprendente que juegue y juegue con sus dientes y sus garras sin ocasionar el mínimo rasguño.
Por todo lo dicho y por mucho más, queremos rendir En zapatillas o en zapatos un pequeño homenaje a la alegre Moka, que es para nosotros la mejor perrita del mundo.












