Aficiones y pasatiempos: Estudio de pintor en miniatura
Estudio de pintor en miniatura
Una semana más Josefina Solana y Alfonso San Martín, nos presentan En zapatillas o en zapatos otra de sus maravillosas y sorprendentes obras artísticas. En esta ocasión, la escena representada es el estudio de un pintor. Después de asombrarnos con la miniatura A Ginjinha, en la entrada del miércoles 27 de junio de 2018, y de admirar su obra Galería de arte en miniatura, publicada el miércoles 13 de junio de 2018, hoy presentamos un nueva muestra de su arte.
La gran riqueza de este estudio radica en las numerosas escenas pintadas al óleo que aparecen en la miniatura. A excepción de tres cuadros, uno apoyado en el suelo, otro en el caballete y otro sobre la pequeña mesa, el resto se encuentran colgados en dos de las tres paredes visibles de la estancia. Varios rollos de lienzo, perfectamente enroscados, completan el material pictórico. A simple vista, es fácil apreciar, entre otros, paisajes de Holanda, Escocia, Venecia, La Toscana y Cantabria
Como es habitual en todas las obras de estos dos artistas, se han cuidado todos los detalles, trabajando con esmero las paredes, el techo y el suelo de la estancia. Unos vistosos azulejos forman un alto zócalo, que da vida y fuerza al estudio del pintor. Por increíble que parezca, está realizado con las tarjetas de publicidad de un hotel, que Josefina recogió en la ciudad portuguesa de Oporto. Por su parte, el suelo de madera oscura, a juego con las vigas del techo, es el mejor complemento de las paredes claras.
Como no podía ser de otra manera, la bata del pintor muestra los restos de su actividad. Colgada en la percha supone el blanco contrapunto a todo el colorido que aportan las obras pictóricas y el zócalo. El tapete que cubre la mesa, y sobre el que reposan la paleta del pintor, varios pinceles, algunos tubos de óleo y el bote de las pinturas, es el otro punto focal claro que equilibra la escena.
Además del caballete y de la mesa ya mencionadas, el estudio o taller del pintor tiene una percha tallada, un taburete, una lámpara de aspas, que hace las funciones de ventilador, cuando las altas temperaturas lo aconsejan, y varios marcos de cuadros, que esperan acoger las próximas creaciones del pintor.
Si asombrosa es la capacidad de esta pareja para crear escenas sumamente realistas, más increíble aún resultan las dimensiones de los objetos. No hay que olvidar que las medidas de los cuadros, por término medio, son de cuatro por cinco, siete por seis, u ocho por siete centímetros. El contenedor es una caja de veinticuatro centímetros de ancho, por catorce de fondo y veintiuno de alto. Cerrada con una puerta acristalada, imita la estética de un marco. Existe, pues, plena simbiosis entre el interior y el exterior de esta miniatura.
A pesar de las reducidas envergaduras de los cuadros, la laboriosidad, la técnica y el arte de Alfonso permiten distinguir perfectamente las escenas representadas. Realmente, resulta impresionante que, en espacios tan reducidos, se pueden realizar verdaderas obras de arte. Es el momento de recordar, una vez más, que Alfonso no solo no trabaja con lupa, sino que no utiliza ni siquiera gafas para elaborar estas pequeñas joyas. Josefina, creadora del mobiliario y de la estructura de la representación, domina a la perfección el diseño y la puesta en escena.
Una vez más, nos sentimos en deuda con Josefina y Alfonso por permitirnos mostrar en el blog otra de sus fantásticas creaciones. Enamorados como estamos de sus obras, seguiremos publicando otros escenarios en miniatura, fruto de sus capacidades artísticas, aficiones y pasatiempos. ¡Gracias, Josefina y Alfonso!
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